Sunday, January 15, 2006

Tres

Al ver sus ojos, una llave gira entre mis tendones, me retuerce el alma, la envuelve sobre hierros oxidados, arranca de raíz las sonrisas. Para no sufrir más, me arranqué mis ojos, así no volvería a ver más los suyos.
Al oír su voz, la tristeza llega en puntas de pie, pide permiso y pasa, abre las ventanas y silba, para que otras penas lleguen y armen su fiesta de llantos. Arranqué de cuajo mis orejas para no escuchar más promesas y mentiras.
Al oler su cuerpo, se rajan de nuevo las fisuras separadas de mi sangre de mármol, se bajan, lentos ... los parpados de la esperanza. Quemé ni nariz para no volver a recordar su perfume carnal.
Muerto de sentidos y sentimientos, note que mi corazón seguía latiendo, pues en la memoria a pesar del tiempo y la distancia, ella aún estaba allí. ¿Qué voy hacer yo, si no puedo olvidarla y sin embargo, no puedo amarla?

1 comment:

David said...

Si te sigo sintiendo dentro quizá tenga que sacarte. No sé cómo lo haré pero este quemar que siento dentro me está consumiendo cual madero en la hoguera. Me subiré a mi nube y ahí habrás desaparecido, no podrás subir, nunca entrarás en ella, es mi NUBE y en ella estaré a salvo de ti.

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