Wednesday, September 21, 2005

Seguro que no hoy no va a ser un buen día

"Seguro que hoy no va a ser un buen día", farfulló Enrique mientras el agua corría por todo su cuerpo mientras se frotaba para quitarse el jabón. El olor del café recién hecho lleno incluso el cuarto de baño, era una de las pocas cosas que le levantaba el ánimo todas las mañanas. "Ni siquiera tu me das una alegría de vez en cuando, verdad pequeña hija de puta mal criada", reprendía mentalmente a su pene, en la vana esperanza de que ganase algunos centímetros más, "No soy rico, no tengo un buen cuerpo, mi trabajo me aburre y tu, maldito trozo de carne, te has empeñado en mantenerme dentro de la media para que no pueda ser actor porno ¿verdad?", el comentario, camino entre la sátira y el enfado estúpido le provocó la primera sonrisa del día. Mientras se secaba delante del espejo, Enrique reflexionaba que lo único que realmente crecía y escapaba a la normalidad en su vida era esa estupenda barriga que se empeñaba en aumentar cada mes, gracias a una dieta que combinada las delicias suculentas de la comida basura y un trabajo que le obligaba, durante horas, a permanecer sentado delante de la pantalla de un maldito ordenador.

Dos tazas de café y un par de galletas y corriendo hacia la oficina, que se encontraba a unos cincuenta minutos en metro. "Es imposible llevar traje y viajar en metro", ésta era una de las teorías más contrastadas para él. No se puede llevar americana, cinturón, camisa, corbata y zapatos italianos e intentar realizar un trayecto en metro, primeramente porque tal indumentaria no está preparada para correr al ver que uno llega tarde; segundo, la corbata es como una soga que impide respirar dentro de un vagón lleno de gente, donde ya de por si, el preciado oxigeno se cotiza a valores más altos que el oro puro; tercero, la americana es la indumentaria más estúpida que el ser humano ha creado en su vida, no es suficientemente gruesa para proteger a uno del frío, sin embargo, rodeado de cientos y cientos de personas a las 8 de la mañana de un lunes cualquiera, en un espacio tan reducido, es como una manta de autentica lana de oveja, de esas que aún conservan nuestras abuelas y que son capaces de rivalizar con una sauna. Por último, están los zapatos italianos, cuya característica principal es hacer un sonido único que da aires de grandiosidad cuando uno camina por la oficina, sin embargo, es tal la estrechez de espacio para los pies dentro de esos corsés, que uno comprende porque la evolución está provocando la desaparición del dedo meñique en los pies de algunas personas, "los dueños de la tierra en un futuro", afirmaba seguro.

Ya en la oficina, Enrique notaba que el mundo se volvía oscuro y triste, el sonido de arranque de Windows, que llevaba años y años escuchando, era como una letanía ya insoportable que le recordaba a los días de colegio, cuando como un borrego más, repetía sin parar la tabla de multiplicar, los ríos o las virtudes de la Iglesia Católica; es quizás por ello que consideraba que el mejor escrito que recogía el sufrimiento de los niños en la escuela era "Recuerdo infantil" de Antonio Machado. Y mientras entonaba unos versos del poema, una voz ronca y grave le llamaba, se trata de Juán, un compañero de oficina.

-. ¡Hombre Enrique, otra vez aquí!, pensaba que por fin te habían despedido, no entiendo como los de arriba tienen tanta paciencia contigo después de que te acostaras con la secretaria del jefe.

"Ojalá algún día tu mujer te deje por un tío calvo, gordo y feo, porque sólo así entenderás, cretino de mierda, que te ha dejado porque eres impotente, capullo", sin embargo, aunque era esto lo que realmente deseaba decirle a Juán, Enrique sacó toda la diplomacia que podía un ser humano normal a esas horas del día y le contestó:

-.Sería compresible el despido si hubieses sido tú el que se acostase con ella, todo el mundo en la oficina sabe que eres gay, y mantener secretos así no es bueno para el trabajo en grupo, ¿lo sabes verdad?

-.¡JAJAJAJAJAJAJ!, Enrique eres la leche, sólo alguien como tu puede hacer que me ría a estas horas de la mañana.

"¿Sólo yo?, prueba a insultar a un negro de dos metros y que te sodomice, ya verás como nunca borrarás la sonrisa estúpida que se te quedará en la cara, gilipollas de las narices". Pensó. - ¿Quieres algo o sólo has venido a preguntarme que tal me lo monto con la secretaria del jefe?, le espetó a Juán.

-Sí, recuerda que las doce tenemos reunión para conocer a los nuevos accionistas y que debes preparar el informe de auditoria y contabilidad.

-Lo recordaré, ahora hazme un favor vale, mueve tu culo para otro sitio y déjame trabajar, tengo mucho que hacer.

Evidentemente, Enrique no tenía nada que hacer, pero entre los malditos números del informe CKL y la presencia de Juán, prefería mantener una relación con unos simples papeles antes que aguantarlo un segundo más. Además, algunos papeles pueden ser una compañía realmente interesante, un ejemplo claro son las revistas pornográficas, que durante una parte de su adolescencia, fueron como los pergaminos del secreto de la vida; cuantas veces había soñado, mientras se masturbaba, que se escaparía un día de casa para irse y que le cuidase la playmate del numero especial de verano del año 95.

Ensimismado como estaba, no notó la presencia de Adela, la secretaria adjunta de la oficina de recursos humanos, que le miraba con cara de extrañeza.

-¿Te pasa algo Quique?, es como si el Paraíso hubiese llegado a la tierra.

- Es verdad, y sabes una cosa guapa, me ha dicho un ángel que están haciendo un casting para buscar nuevas ángeles, quieres que te recomiende....

- Para para-. Decía Adela mientras se reía-. Lo único que quieres de mi es verme en tu cama.

-¡Eh!, Sabes que no cielo, lo único que quiero de ti es ver tu cuerpo desnudo y que después disfrutemos los dos juntitos, desde que he visto el Cielo, tengo la divida misión de acostarme con todas las mujeres guapas, es mi recompensa por aguantar a Juán todas las semanas.

Adela se marchó, moviendo el culo de tal forma que Enrique sólo pensó una cosa, "¡ahora no, músculo idiota!, una cosa es mostrar simpatía en la reunión de los nuevos socios y otra es presentarse empalmado".

¿CONTINUARA?

1 comment:

David said...

Me quito el sombrero ante el texto. Realmente lo has conseguido. Sigue siendo un texto deprimente, de un hombre totalmente hundido pero con un color, no sólo claro sino, además, brillante. Has conseguido hacer que esbozara una sonrisa y a veces una leve carcajada.

El objetivo está cumplido. Aunque no todo van a ser flores... Como se suele decir una de cal y una de arena. Como supongo que lo has escrito para superar el reto que te propuse, y esto fue ayer, he de suponer que está escrito algo deprisa, sin embargo, son detalles pequeños. Digamos que lo de siempre: quizá tiempos verbales, frases que cambiaría, algunos detalles sobre el ambiente. Por lo general, lo has conseguido. Mi enhorabuena. A ver si retomo mi vena artística...

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