Sunday, April 17, 2011

La soledad del corredor

A mi amigo, mi maestro, a una de las personas que más quiero. ¡Eres muy grande Oso!

Un paso, uno más, otro, uno nuevo. Un latido, uno más, otro, uno nuevo. La respiración llenando mis pulmones. El sonido de seguir avanzando que sólo oigo cuando corro. El golpe de la zapatilla en el asfalto, el eco del corazón latiendo en lo más hondo, el entrar y salir del aire y la vista alta, erguida, orgullosa y valiente mirando al frente, al camino, a la meta.

Los kilómetros que comienzan a encadenar las piernas, el sudor que baña todo el cuerpo por el esfuerzo, el sol en la cara, las imágenes que empiezan a asaltar la mente. No hay miedo, no hay dudas, no hay penas. Únicamente mi tesón de seguir avanzando un paso, un latido, una inspiración más. El empeño de estar cada vez más cerca, de llegar al final.

Dolor, cansancio, fatiga, sacrificio. Lucha, fortaleza y valentía. Un paso, una idea que viene, un latido, la idea que se va, una bocanada de aire, una idea nueva que se aferra, un paso más y otra vez la idea desaparece, un latido, duele, un paso, cuesta, una inspiración, más cerca.

La soledad que de golpe me acompaña se queda atrás. Aparecen ellos corriendo a mi lado. Cada metro que queda atrás, cada metro que queda por delante y que exige más se vence con mi padre, con mi madre, mis hermanos, mi sobrina,mi familia y mis amigos. Ellos alientan mi lucha, tiran de mi cuerpo, llenan de energía mi mente, inspiran cada uno de los pasos que di, que doy y que quedan por dar.

Y al final la meta. Los aplausos, los gritos, los abrazos y el cansancio reinando en todo el cuerpo pero incapaz de invadir el Rincón más importate, mi corazón, que late porque se sabe vencedor, se sabe luchador, se sabe vivo. Y la vista al frente, ignorando la meta pasada, buscando una nueva...

2 comments:

Oso said...

Gracias Alberto, me gustan mucho tus palabras. Yo no lo había expresado mejor, básicamente porque es todo tan intenso que se entremezcla, pero en el corazón estaban esas personas a las que llamé el sábado por la tarde y que había llevado conmigo durante la carrera. Hice lo que sentía que tenía que hacer y el tiempo me ha demostrado que no me equivoqué.

A propósito, "La conquista del paraíso" es una de mis canciones motivacionales, el sábado por la tarde la tuve puesta.

Ahora es momento de paladear cada kilómetro corrido, cada hora de entrenamiento, cada instante de sufrimiento de la carrera y lamerse las heridas para recuperarse y levantarse hasta la próxima.

Un abrazo fuerte y muchas gracias por estar, una ves más, a mi lado.

Alberto said...

@Oso: Que importante es saber a quien llevamos en nuestras mochilas mientras caminamos, recuerdo cierta entrada en este blog sobre el tema.

Yo, únicamente puedo agradecer formar parte de ese selecto y privelegiado grupito de personas que comparten contigo tu camino. Si estamos ahí, recuerda, es porque te lo mereces todo.

Un abrazo y gracias por tu post it.

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