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Wednesday, April 29, 2015

Der Ring des Nibelungen y de como Wagner pasa de Schopenhauer a Goethe

Todo en Wagner es grandioso, pero si nos adentramos en Der Ring des Nibelungen (El anillo del nibelungo), entonces esa grandiosidad nos supera por todos lados. Ya no es que se trate de una ópera, sino de cuatro, es decir, una tetralogía compuesta por El oro del Rin (Das Rheingold), La valquiria (Die Walküre), Sigfrido (Siegfried) y El ocaso de los dioses (Götterdämmerung). Más de 15 horas de ópera que el compositor alemán tardó 26 años en componer, desde 1848 a 1874.

Sin embargo, la auténtica maravilla de Der Ring no está tanto en sus números, que lo son y grandiosos sin duda, sino en su temática. Aquí encontramos la lucha del deber y la libertad, del amor y el rencor, de la política, la guerra, los conflictos y la redención y el perdón. La obra de Wagner es uno de los mayores compendios de representación mediante la música y la voz, de los grandes temas de la humanidad y su filosofía. Esto no debe de extrañarnos, pues Wagner es un gran devoto de la filosofía, sobre todo alemana.

Uno de los mayores atractivos de Der Ring es precisamente, la evolución ideológica que sufre el compositor desde que comienza su composición hasta el final de la misma en Götterdämmerung (El ocaso de los dioses). De forma breve podemos resumir el argumento completo de la obra como los acontecimientos que desde el robo de oro del Rin y la creación del anillo por Alberich hasta la destrucción del Walhalla y los propios dioses y la devolución del mismo al Rin por la valquiria Brunilda.

Todo comienza por acto de resentimiento y rencor, ante el rechazo que por parte de las hijas del Rin sufre Alberich. Tras la creación del anillo, con su enorme poder, todos los personajes que entran bajo su influencia, incluso sus portadores, acaban sufriendo su maldición, viendo como todo lo que desean acaba siendo destruido.

Para Wagner, la creación del anillo supone un acto de traición a la propia naturaleza, pues ante la negativa del amor por parte de las hijas del Rin, Alberich intenta que le amen por la fuerza, es decir, mediante el poder, que para el compositor alemán tiene su más fiel reflejo en la política. Así, si la naturaleza del hombre es el amor, su componente político es la traición a ese estado y todo lo que de ella emana es dominación y destrucción. Debemos recordar que por aquel entonces, Wagner  es un claro anarquista, partidario del pensamiento de Bakunin, cercano a las teses del editor radical August Röckel e influido por las ideas de Proudhon. El propio Bernard Shaw incluso defiende que todo Der Ring es una defensa socialista y una crítica a la sociedad industrial.

Sin embargo, 26 años son muchos años para seguir manteniendo la misma postura ideológica en a convulsa Alemania de finales del siglo XIX. El autor de hecho, no olvida a uno de sus grandes filósofos de cabecera, Schopenhauer. Si en algún momento creyó en la utopía socialista, posteriormente dejó que su Der Ring evolucionase por cauces más cercanos a ese pesimismo burgués que también representó el filósofo de Danzing.

Recordemos que para Schopenhauer la vida burguesa está marcada principalmente por descubrir que todo intento, acción o hecho es en vano ante la muerte. Da igual lo que hagamos, no hay posibilidad de trascender al funesto final, al eterno fin.

Esto es así porque para Schopenhauer ninguna de las ideas burguesas imperantes es real excepto una, la individualización. Ya no existe un proyecto en común, solo la palpable realidad de un ser individual perdido en un mundo lleno de voluntades individuales abocadas a la muerte, al olvido.

Para él, la única forma de actuación es la voluntad, que da pie a las ideas que únicamente pueden ser puestas en solfa por el individuo, así, la realidad es una lucha constante de voluntades, de ideas, de individuos que se saben muertos, pero que aún así, luchan en una batalla sin sentido. Pero esta formulación nos lleva más allá, nos conduce a la visión de un mundo sin posibilidad de trascendencia, sin posibilidad de permanencia más lejos de la muerte, es decir, no es posible ningún tipo de teodecia, no es posible ningún tipo de religión, de Dios.

Si la propia acción es condena, la única salvación posible es la no acción, el detener esa voluntad, es decir, la redención viene de mano de la contemplación. El apartarse del mundo, el negarse a llevar a cabo la voluntad de las ideas a través de uno, significa evitar entrar en el fango de la cruel batalla que supone la vida. El asceta no es más feliz, simplemente ha entendido que nada puede hacer para evitar el fatal final, pero precisamente por ello, por entender que nada se puede realizar, nada hace y por ende, se evita los crueles sufrimientos de un mundo lleno de crueldad y maldad. Frente al idealismo positivo de Kant e incluso de Liebniz, para Schopenhauer estamos en el peor de los mundos posibles y lo único que queda por hacer, es no hacer nada y esperar nuestro tránsito sin sentido procurando crear el menor mal posible.

Sin embargo, Wagner da un giro más y no se queda en el pensamiento negativo del filósofo de la voluntad, sino que para terminar su obra, prefiere quedarse con las ideas de Goethe. A pesar de todo el daño sufrido, a pesar de la destrucción del Walhalla y los propios dioses, Wagner desea acabar su gran tetratología volviendo al amor, porque es consciente que solo a través del amor, puede salvarse el hombre, la propia humanidad. Por eso, sus últimas notas son totalmente influidas por Goethe y no por Schopenhauer.

Y es Fausto su referente más concreto, porque es Brunilda el Fausto de Goethe. Es ella la que se da cuenta y pronuncia, como el personaje de la obra de Goethe ese "detente, ¡eres tan bello!". Porque al igual que Fausto, Brunilda descubre que la única forma de vencer a la muerte es aceptarla y dotarla de significado que no es otro significado que el ideal kantiano, a saber, libertad y felicidad en un Bien Supremo. Se trata de ayudar, de colaborar con todas las fuerzas a crear un pueblo libre sobre una tierra libre. Brunilda acepta su destino y sabe que la única salvación posible es el sacrificio en pos de los demás, de amor supremo.

Se cierra así el ciclo, donde la política que acabó desterrando al amor, acaba siendo destruida por él, porque no hay otro poder en la tierra que se le pueda equiparar.

Sunday, April 19, 2015

Reflexiones en torno a Debussy: un amor arabesco.

El amor siempre es un juego sin fin,  unas veces se es el amante y otras veces se es el amado y las menos, amante y amado juegan al mismo tiempo.

Eros, sin duda. Pocos compositores han logrado dar un triunfo tan aplastante a ese dios del amor caprichoso, díscolo, rebelde, pasional, intenso, sensual y sexual como Claude Debussy. Sumergirse en la música del compositor francés no es como esa grandiosidad tonal de Beethoven; ni la divertida e inteligente musicalidad de Mozart; ni incluso voluntaria y desgarrada orquestación como puede proponernos Wagner; no, Debussy nos propone sumergirnos a pequeños pasos, hacerlo de modo que poco a poco, en cada nota, en cada centímetro de agua que nos va cubriendo, sintamos en nuestra piel el contacto del líquido elemento. Se trata de una danza, de un baile, de un ritual arcaico de conexión.

Debussy es el gran compositor de ese Eros porque cada una de sus notas son pequeñas pinceladas, escuetas y sinuosas líneas que se dibujan y re-dibujan, se unen, retuercen, juntan, curvan, giran y se pierden en mil y una formas delicadas y bellas. Su amor es un amor hedonista en el más puro sentido de la palabra, un amor de idas y venidas, de juegos, de sueños y despertares, de impulsos y pulsos, de miradas, susurros y caricias, pero también de besos, de tacto y contacto, de pasión. Como dice el gran Eugenio Trías en su monumental El canto de las sirenas, sobre el sujeto de ese Eros es "El sujeto de un deseo marcadamente erótico y sensual, que se suspende y estanca en su propia delectación narcisista, sin antecedente ni consecuente..."

El amor que nos compone musicalmente Debussy es un amor de constante encuentro y desencuentro, donde el acto de coqueteo es simplemente bello por el mero hecho de lo efímero, sin más, donde la belleza es lo relevante, sin importar más allá razones de peso impuestas por una voluntad marcada hacia un destino, sea éste el que sea. Todo lo contrario, Eros odia la voluntad, allí donde ésta aparece, él desaparece, porque él es libertad, es vaguedad, es agua en constante movimiento sin dirección alguna, es mero juego por el juego. La música de Debussy descubre el tempo, la importancia del tiempo de cada nota en su justo momento, de cada gesto como lo son en el amor que musicalmente representa, cada mirada, cada sonrisa, cada palabra dicha y callada.

Dos amantes que para el compositor francés son dos notas, dos almas tonales que pueden ser dibujadas en infinitud de sonidos fuera de las cadenas de la voluntad, fuera de la escala tradicional, porque esas dos notas, bellas en sí, encuentran su belleza en cada momento, en cada nota justa, en cada sonido que ese instante decida sonar. No hay intención, sino tentación. No hay color dominante, sino colores unidos, mezclados, pintados a trazos suaves y delicados. Es la belleza sin explicación, simplemente porque sí.

Ese amor no pide reglas, pide tiempo. Ese amor no espera resultados, juega sin remisión. Ese amor es un amor callado pero de infinitos mensajes hablados a través de miradas y sonrisas. Un amor donde las palabras están silenciadas porque las frases se componen con los ojos y los labios. Ahí es donde triunfa lo sensual, el goce, el placer, el capricho, el arabesco. Un amor mudo pero intenso en música, porque como bien acertó a comprender Debussy, la música es lo único que puede dibujar al Eros.

Wednesday, May 14, 2014

Mis Maestros XIX: Miguel de Cervantes

Segunda Parte de Don Quijote - Capítulo XXVIII 

En esto, ya estaba a caballo Sancho, ayudado de don Quijote, el cual asimismo subió en Rocinante, y poco a poco se fueron a emboscar en una alameda que hasta un cuarto de legua de allí se parecía. De cuando en cuando daba Sancho unos ayes profundísimos y unos gemidos dolorosos; y, preguntándole don Quijote la causa de tan amargo sentimiento, respondió que, desde la punta del espinazo hasta la nuca del celebro, le dolía de manera que le sacaba de sentido.
- La causa dese dolor debe ser, sin duda -dijo don Quijote-, que, como era el palo con que te dieron largo y tendido, te cogió todas las espaldas, donde entran todas esas partes que te duelen; y si más te cogiera, más te doliera.
- ¡Por Dios -dijo Sancho-, que vuesa merced me ha sacado de una gran duda, y que me la ha declarado por lindos términos! ¡Cuerpo de mí! ¿Tan encubierta estaba la causa de mi dolor que ha sido menester decirme que me duele todo aquello que alcanzó el palo?

Saturday, March 22, 2014

Buenas Noches

Noche tras noche, todos repetían las misma cantinela a sus oídos,
estaba ya cansado de tener que escuchar,
 que por la noche,
solo puedes descansar.

Buenas noches, descansa.
Que descanses, buenas noches.
Que descanses bien.
Todos repetían una y otra ven sin parar.
Y él lo único que quería hacer era algo,
algo mucho más importante que descansar.

Así que una noche,
una de esas en las que siempre le tocaba únicamente descansar,
saco una hoja y se puso escribir,
y al terminar,
cuando le iban acostar
y todos comenzaban el mismo viejo ritual,
él les enseño la hoja,
que escrito tenía con letras grandes :

LA NOCHE NO ES SOLO PARA DESCANSAR,
SINO TAMBIÉN PARA SOÑAR....

Sunday, July 14, 2013

Mis Maestros XXVIII: Charles Bukowski

Tira Los Dados

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
De otro modo, no empieces siquiera.
Si vas a intentarlo, ve hasta el final.

Tal vez suponga perder novias, esposas,
parientes, empleos y quizá la cabeza.
Ve hasta el final.

Tal vez suponga no comer durante 3 o 4 días.
Tal vez suponga helarte en el banco de un parque.

Tal vez supongo la cárcel,
Tal vez suponga mofas, desdén, aislamiento.

El aislamiento es la ventaja,
todo lo demás es un modo de poner a prueba tu
resistencia, tus auténticas ganas
de hacerlo.

Y lo harás a pesar del rechazo y las
ínfimas probabilidades
y será mejor que cualquier otra cosa
que puedas imaginar.

Si vas a intentarlo ve hasta el final.
No hay sensación parecida.

Estarás a solas con los
dioses y las noches arderán en
llamas.

Hazlo, hazlo, hazlo.
Hazlo.
Hasta el final.
Hasta el final.

Llevarás las riendas de la vida hasta
la risa perfecta, es la única lucha digna que hay.

Monday, March 25, 2013

Cordón Umbulical: la luz de una opotunidad

Todo comienza siempre desde la oscuridad. Las grandes mitos cosmogónicos son el relato de la aparición de la luz frente a la negrura eterna imperante en el pasado. En esa oscuridad, no hay nada, por no haber,no hay ni posibilidad de vida, y por tanto, de tiempo. No hay presente. Nada importa.

Así comienza "Cordón umbilical" de Daniel de Vicente, rompiendo, haciendo desaparecer ese color negro que impregna el todo, dando paso a la luz, a la oportunidad, al tiempo, a la vida y lo que es más importante, a la elección. La elección entendida como el acto de elegir nuestras propias lecciones, dejando patente que toda lección procede de una e-lección, que es el significado que dota esa "e" a la palabra.

Y ante nosotros se nos presentan una serie de personajes diferentes en lo externo, pero tremendamente iguales en su contenido. Unos entes visualmente sencillos que muchos reconocemos o nos reconocemos. Unos personajes complejos y con multitud de máscaras y disfraces.

Es de agradecer que la puesta en escena de los mismos sea sin grandes aspavientos en lo referente a la escenografía, pues dota de un sentido simbólico que acompaña al texto de una manera perfecta. Ya que no importa el lugar, ni el ambiente, ni el donde. Ni como visten o adornan sus cuerpos esos seres complejos en lo espiritual, vanales y simples en lo superficial. Lo verdaderamente importante está en lo que dicen, lo que no dicen, lo que hacen y no hacen, es decir, en las elecciones que toman.

Decía que todos ellos, diferentes en el continente, comparten un serie de rasgos en el contenido, que es sobre lo que pivota su leitmotiv:

- el fracaso
- la oportunidad
- el miedo
- la elección
- la lección

Lo que Daniel luce en el escenario, son seis personajes que viven un fracaso vital , al que además, parecen esclavizados como un bebé a su madre a través del cordón umbilical. En la oscuridad, no pueden hacer nada por cambiarlo, pero esa luz que comienza con la obra, es también el inicio de la oportunidad, del presente que es el tiempo del cambio, de la elección, de la posibilidad de romper con las cadenas uterinas que les mantienen atados a la infelicidad.

Todos y cada uno de los seis personajes que componen la obra, tienen la oportunidad brindada por esa luz, de enfrentarse a ese miedo que les atenaza y lograr ser felices. Sin embargo, el sexteto decide, cada uno en su momento, no enfrentarse a ese miedo, no luchar, aceptar el fracaso y por ende la derrota. Se resignan pensando que nada pueden hacer por cambiar su destino, aunque se aferren a pequeñas mentiras que les permiten seguir conservando una difusa y pobre esperanza de felicidad, eso si, sin darse cuenta de esa cuerda ardiendo, que es la mentira, no es más que el alimento que permite reforzar más aún ese cordón umbilical que los ata y esclaviza.

Y asumiendo la derrota, ya no el fracaso, como el estado natural de sus vidas, dando por concluida la oportunidad que esa luz significó en la oscuridad, no queda más remedio que volver a lo negro, al apagado de esa pequeña llama de esperanza que durante un tiempo brilló, pero que ellos no quisieron aprovechar. Y ya nada vuelve a importar, pues en la oscuridad, ya no hay tiempo, ya nada es relevante, ya no es necesario mostrar lo que ahí sucede.

Pero el público o el lector, que asiste a esta tragicomedia moderna, no sufre ese apagón, esa marcha de nuevo hacia las tinieblas, pues una vez concluida la obra, se enciende para ellos otra nueva luz, esta vez la de los focos, dándoles la oportunidad de, una vez visto lo vivido encima del escenario, tomar sus propias elecciones gracias a la lección que el genio creativo del autor, nos ha querido enseñar. Daniel nos lanza la pelota para que ahora, juguemos nosotros en nuestro presente.

"Cordón umbilical" de Daniel de Vicente, en el Teatro Lara los días 8, 10, 15 de Abril.

Thursday, February 14, 2013

Beautiful Life

what i´m wanting life is only to be free
feel so free feel
so free ye ye 
living in a world of blues harmony
you and me 
you and me yeah
right up to the sky 
out of my mind 
its a beautiful beautiful life 
feeling so fine 
till the sunshine 
its a beautiful beautiful life 
up to the sky

Tuesday, February 05, 2013

¿En qué escalón estás hoy?


¿Conoces la escalera que te lleva al piso de los retos logrados?


Tuesday, January 08, 2013

Mis Maestros XXVIII: Arturo Pérez-Reverte




"Yo no estoy dispuesto a ser esclavo de mis sentimientos y mis intimidades."

Monday, December 31, 2012

El año que quieres

Cerremos los ojos por un momento y dejémos volar a la imaginación. Pensemos que se ha presentado ante nosotros un ser mágico como un hada o un genio que nos promete hacer realidad todos nuestros deseos. No podemos dejar pasar la oportunidad, ¿verdad?. Que fantástico sería que eso fuese real ¡Pues lo es!. Todos nosotros llevamos dentro a ese genio o esa hada capaz de transformar nuestros sueños en realidad.

El nuevo año que inauguraremos en breves horas es el momento, ese golpe de suerte que siempre estamos llorando que llegue, sí, gracias a él hemos encontrado la lámpara mágica que tanto tiempo llevamos buscando. Pero se trata de una lámpara algo especial, no porque tenga una forma diferente a la de los genios de "Las mil y una noche" o "Simbad el Marino", sino porque si la frotamos saldrá un genio que misteriorsamente, es idéntico a nosotros. ¿Un fraude? Todo lo contrario.

Nosotros poseémos todo el poder necesario para convertir en real nuestros sueños y lo único que tenemos que hacer es querer hacerlo. Todos, absolutamente todos tenemos dentro la palanca para poner en marcha lo que deseámos.

Miremos cara a cara a ese genio que ha salido de la lámpara, reconozcamonos en el brillo intenso de sus ojos nuestra constancia y esfuerzo, reconozcamos en sus manos que son nuestras manos la habilidad para hacer cosas que no pensabamos ser capaces de hacer, en su corazón la pasión y entrega que es nuestra pasión y entrega, que esa sonrisa y felicidad que dibujan sus labios no deja de ser la sonrisa y la felicidad que está en los nuestros.

Nosotros somos el motor de nuestro cambio, la semilla del fruto que deseamos recoger, está en nosotros, está en nuestro "compropiomiso", ponte en marcha, levántate, emprende y disfruta el camino.

Thursday, December 13, 2012

Brevísimos XXII: Pasapalabra


...............

es lo que te mantiene firme cuando todo lo demás cambia.

Wednesday, December 05, 2012

Me gusta....

A veces es cuestión de números, otras veces es cuestión de palabras....

Me gusta sentirme así.
Me gustan los días grises y de lluvia en los cuales quedarme en casa me permite disfrutarme.
Me gusta ir al cine y no saber lo que puede pasar.
Me gusta el cielo cuando la luna está sin estrellas, yo lo hago compañía, también me gusta la noche sin luna, porque ha decidido venirse a mi casa a tomarse algo.
Me gusta cenar y compartir el postre con todos los que están a mi alrrededor.
Me gusta ver como vacío la botella y brindo por los amigos que están sin estar.
Me gusta estar borracho y no tener a quien hacer confesiones.
Me gusta leer mil y una páginas y cruzar mis manos, al terminar, sobre la tapas del libro y soñar.
Me gusta llorar sin derramar una lágrima, y también me gusta reír y oír mi propia sonrisa.
Me gusta el silencio que me arropa.
Me gusta estar sin mis padres y sentirles tan cerca.
Me gusta extrañar a mi hermana y poder disfrutar de su alegría.
Me gusta ser parte de la inocencia de mi sobrino.
Me gusta que Oscar esté donde el decida estar.
Me gusta recordar Coruña como un Comala, porque ya no quiero volver.
Me gusta ver como nos hemos olvidado los del máster, porque ahora ya somos amigos.
Me gusta ver como vuela de nuevo David en busca de nuevas metas.
Me gusta que Madrid me oprima, porque me obliga a luchar contra ello.
Me gusta oír una y otra vez a Sabina cantando Calle Melancolía y compartir con otro loco que es una canción positiva.
Me gusta escribir borracho porque no puedo controlarme.
Me gusta esta entrada de mi blog.
Me gusta....

Monday, November 26, 2012

Con los cinco sentidos y algo más

Hace mucho tiempo, en una aldea lejana, un joven se encontraba estudiando para entrar en la universidad. Con la mirada clavada en los libros, no percibió como por delante de la ventada de su cuarto, pasaba un anciano por el camino que llevaba a las montañas.

- Me podeís dar un vaso de fresca agua, por favor. El camino es largo y la calor sofocante y a este pobre anciano le queda aún mucho camino para llegar a casa. - Le dijo el caminante.

- Sí, pero luego marcháos, estoy muy ocupado estudiando.- Contestó el joven, malhumurado por el valioso tiempo que el anciano le estaba haciendo perder.

- ¡Gracias joven estudiante! A pesar de estar tan ocupado con vuestros asuntos, habeis dado agua a un viejo sediento y estoy en deuda con vosotros. Como veo que os gusta estudiar, que disfrutáis de aprender y deseáis alcanzar la sabiduría, os diré que no debéis confundir a ésta con el conocimiento. Ahora no os molestaré más. Pero no será la última vez que nos veamos.

El joven intentó contestarle, pero el anciano velozmente se puso de nuevo en camino, diriguiendo sus pasos hacia la montaña Aquel acontecimiento dejó al estudiante aturdido, pero rápidamente se volvió a sus libros.

Con el paso de los años, el chico aprobó con notas excelentes sus pruebas, logró ser profesor de universidad y adquirir muchos conocimientos, pero la afirmación que le había lanzado en su día el anciano, le seguía martilleando en su cabeza, "no confundas sabiduría con conocimiento". Lo que más deseaba era ser sabio, por eso a pesar de los reconocimientos en su trabajo, de todos los estudios que había realizado con éxito, notaba que le faltaba algo, se sentía incompleto.

Un fin de semana, regresó a la aldea después de mucho tiempo sin volver. Los recuerdos de su infancia y adolescencia le asaltaron y también, el encuentro con el extraño caminante. Ahora que se encontraba de nuevo en su vieja habitación, la frase del anciano no dejaba de llamar a la puerta de su mente una y otra vez y lo que era mucho peor, el sentimiento de que algo le falta era cada vez mayor.

Harto de encontrarse en esa situación, lleno de enfado por las palabras que el caminante le había dicho y que no podía olvidar, y que tanto mal le estaban causando, decidió ir en su busca. Preparó sus pertenencias para el viaje y se dirigió hacia la montaña, esperando poder encontrar al culpable de la situación en la que se encontraba.

Después de un día de camino, se encontró con una preciosa joven que estaba sentada a la sombra de un árbol. Vestía un modesto vestido de lino y algodón, tenía sus pies descalzos y se estaba peinando su larga y oscura cabellera. El ya  no tan joven estudiante se acercó a ella:

- Buenos días bella dama.-
- ¡Oh!, quién está ahí.- Dijo la joven.
- ¡Vaya, sois ciega! . Siento haberos asustado al acercarme sin avisar.
- No os preocupeís. Por favor, sentaos y compartid conmigo el motivo que os lleva por estos caminos.
- Vereís. Hace tiempo me visitó un anciano que se dirigía hacia las montañas, me dijo algo y desde entonces no me encuentro bien, le busco para que me aclare sus palabras y me ayude para solucionar mis problemas.
- Entiendo.- Dijo la joven, mientras posaba el cepillo en la hierba.- ¿Acaso no sois feliz?
- Yo pensaba que sí.. He logrado lo que quería, tener sabiduría, pero por lo visto, las palabras de aquel caminante me han casuado un mal que no soy capaz de curar. Vosotros sois muy feliz por lo que puedo comprobar, me gustaría preguntaros una cosa, ¿cómo es ello posible si sois ciega? ¿Acaso no os gustaría ver?.- Preguntó el profesor.
- Muchos tienen vista y solo ven, yo no la tengo, pero yo puedo hacer algo mejor. Si quieres usar tus ojos más allá, no basta con ver, tienes que observar. Ahora vete, tengo que seguir alisando mi pelo. El anciano al que buscas vive en una choza en lo más alto de la montaña.

Aturdido por la respuesta de la joven, el caminante se pudo de nuevo en camino. Al anochecer, vió el destillo de un fuego a lo lejos, aterido por el frío, decidió acercarse. La luz de la hoguera salia de una pequeña y pobre cabaña, por fin pensó, he llegado hasta el anciano. Sin embargo, una vez miró a través del cristal, vió que dentro había un leñador tomando su cena. Decidió llamar a la puerta para preguntarle si podía pasar la noche al calor de su fuego, pero por más que llamaba, el dueño de la choza parecía ignorarle. Harto de esperar, abrió la puerta y un viento gélido entró en la caliente habitación.

- ¿Quién sois? ¿Qué quereís de un humilde leñador? Y por favor, decídmelo por gestos pues soy sordo.
 El joven sacó entonces un cuaderno y un lapiz y anotó unas frases.
- ¡Claro!, ponéos cómodos y esperad a que os sirva un poco de sopa caliente, la verdad es que esta noche está siendo realmente fría en la montaña.

Hablaron durante un buen tiempo y el visitante comprobó con asombro lo feliz que era el leñador. Intrigado, le preguntó por escrito cómo era posible que lo fuese si era sordo, si no hubiese preferido oír.

- Es cierto que no puedo escuchar lo que me dicen los demás, pero no significa que no pueda comunicarme con ellos, pero gracias a mi sordera. Además, ser sordo no me impide oírme a mi mismo, escucharme lo que me digo. Muchos oyen, pero ni escuchan ni se escuchan. Ahora estoy cansado y creo que vosotros también, debemos irnos a dormir.

A la mañana siguiente, el leñador ya no se encontraba en la cabaña, el joven recogió sus cosas y se puso de nuevo en marcha. Al lado de su cuaderno, encontró una nota donde su anfitrión le indicada que si seguía el camino que bordeaba el río, llegaría hasta el anciano que andaba buscando.
Caminó hasta bien entrada la tarde y cuando el hambre le asaltó, se apartó a un lado y comenzó a comer. Al poco tiempo de estar comiendo un trozo de pan con queso, vio como se acercaban un padre y su hija, la cual iba saltando, corriendo, dando brincos sin parar. Al verlo, se desviaron del camino y se acercaron a él.

- Disculpad señor, pero llevamos ya muchas horas de camino y aún nos quedan unas pocas más para llagar a nuestra aldea. Unos bandidos nos robaron nuestra bolsa de comida y al verle, pensé que podría darle un poco de la suya a mi hija.-
- Será un placer. A ver pequeña, qué prefieres, tengo pan, queso, manzanas, jamón, un poco de cecina, galletas. Dime, qué te apetece.
- ¡Agradezco mucho su generosidad!, pero mi pequeña no tiene lengua, un accidente cuando era pequeña, tuvimos que amputársela. Ahora no puede distinguir los sabores de la comida.
- ¡Increíble! .- Soltó el joven.- Y aún así, se la ve tan feliz.-
- Que no pueda saborear una comina no significa que no pueda disfrutar de sus formas, sus colores y su olor. Muchos tienen paladar pero no saborean la vida, simplemente la engullen sin percibir nada más.

Después de comer con ellos y preguntarle por el anciano, el joven se puso de nuevo en marcha. Como aquella noche no encontró ningún lugar donde refugiarse, encendió una pequeña fogata, preparó una ligera cena y se tapó con sus mantas para pasar la noche. Sin embargo, poco antes del amanecer, algo le despertó, el ruido de unos cascos de caballo acercándose.
A los pocos minutos, un soldado de la guardia del emperador se acercó a él y le dijo si podía acercarse al fuego para calentarse antes de continuar su camino. El joven le indicó que si, mas cuando el hombre se acercó a la luz de la hoguera, comprobó que no tenía nariz. El soldado se dió cuenta y contó que la había perdido en una lucha contra unos bandoleros que intentaban asaltar un pueblo, desde entonces no era capaz de oler nada. A pesar de ello, el profesor pudo ver que el valiente combatiente esbozaba una amplia sonrisa.

- Y a pesar de todo ello, os veo muy feliz, cómo puede ser, si ya no sois capaces de oler.
- Muchos tienen nariz y sin embargo, no se detienen a oler una flor o la maravillosa fragancia de una mujer.

El soldado se despidió y por su amabilidad, le indicó que la choza del anciano que tanto tiempo llevaba buscando estaba muy cerca, a un día de camino. Eso le animó y se dispuso también a empreder el suyo. Llegó al nacimiento de un pequeño arroyo donde vió como una mujer entonaba una alegre canción. Se acercó a ella para preguntarle si iba en la dirección correcta y no pudo evitar ver que no tenía manos.

- Buenas tardes señora, veo que teneis no manos y sin embargo, aquí estaís tan alegre y feliz cantando.
- Muchos las tienen y no las usan para dar caricias o sentir el tacto de las pequeñas cosas o para tomar y no dar, golpear y no abrazar.

Desconcertado por la entereza de la mujer, la dejó cantando después de que ésta le indicara que la casa del anciano se encontraba ya a unos pocos kilómetros.
Llegó a la cabaña a la noche y el viejo estaba en la puerta, como si lo estuviera esperando, se acercó a él y dejó sus cosas en el suelo.
- Muchos años llevo esperándote joven profesor.- Le dijo en anciano.
- Tantos como yo llevo sufriendo un mal por vuestras palabras.- Le conestó el viajero.
- ¿Por mis palabras?
- Sí., desde que me dijo que la sabiduría y el conocimiento no son lo mismo, no he podido ser feliz, pensando que todo lo que había estudiado no me servía para ser lo que realmente quiero ser, todo un sabio.
- Vaya. Pero para ser sabio no hace falta leer libros o ir a la escuela, aunque todo eso ayude, claro está.
- ¿Cómo que no?
- Permíteme que te lo demuestre. ¿Qué has aprendido de tu camino hasta mí?

La pregunta dejó al joven descolocado, pensó y analizó todo lo que le había pasado durante el trayecto, pero no había recibido ninguna lección importante.

- Nada, contestó.- Solo me he topado con gente y sus rutinas diarias.
- Nada, vaya, como lo siento.- Le respondió el sabio.- Y sin embargo has recibido cinco lecciones muy importantes.
- ¿Cuáles?
- Que tienes unos ojos que no ven la vida, unos oídos que no la oyen, una lengua que no la paladea, una nariz que no la huele y un tacto que no la siente. Estás más ciego que la joven del peine, más sordo que el leñador, más augésico que la niña, más anósmico que el soldado y tus manos es como si estuviesen amputadas como las de la mujer cantante.

Aquellas palabras despertaron algo en su interior que el joven estudiante no había sentido nunca, algo en que en sus adentros parecía volver a la vida.

- Ahora lo entiendo maestro. Comprendo la diferencia entre la sabiduría y los conocimientos. Aquellas personas no podían ver, ni oír, ni oler, ni saborear ni dar un abrazo, pero si tenían algo que suplía todos y cada uno de mermados sentidos. Algo que yo a pesar de tener cada uno de ellos sanos, no he experimentado nunca, pero hay algo peor maestro.
- ¿Lo qué?
- Lo que suplía sus carencias era que sus corazones latían para vivir con felicidad a pesar de sus dolencias. Maestro, además de no ver, ni oír, ni oler, ni saborear, ni sentir, además de todo ello, lo peor de todo es que mi corazón no latía por la enorme alegría que supone el simple hecho de vivir.

Tuesday, November 20, 2012

Un domingo cualquiera en la montaña

No soy capaz de encontrar las palabras para expresar la extraña sensación que siento, que a pesar de las agujetas en las piernas y el dolor en los brazos, quiera volver hacerlo.

El domingo comenzó temprano, a las seis y media de la mañana después de una noche llena de nervios y poco sueño. La ruta a la que me enfrentaba, era una invitación a probarme, a ver de qué material estaba hecho y sobre todo, a disfrutar de una experiencia magnífica. El que semanas antes, un maestro y mejor amigo la tildase de dura y que yo dejase en sus manos el invitarme al evento, solo hizo aumentar mi mochila de buena energía y ganas de demostrarme lo que era capaz hacer.

Así que con tres horas escasas de sueño y la mochila lista, trayecto en metro hasta Atocha para conocer y subir con unos amigos de David (gracias Rafa y Larua). Durante el trayecto en coche, los nervios comenzaban a aflorar, esa gente tenía experiencia, fondo físico y una energía desbordante. Mis miedos comenzaban a atenazarme sobre mis posibilidades.

Mientras esperábamos al resto del equipo, la charla distentida y amigable entre todos los presentes fue un auténtico bálsamo para mi incertidumbre. ¡Tenía ganas! ¡Quería comenzar ya a subir! Y cuando por fin estamos todos, nos lanzamos a la ruta.

La primera hora larga fue un agradable paseo entre árboles, setas y cortas conversaciones con todos los presentes. Cada vez salgo más de mi zona de confort y me gusta charlar con gente desconocida, aunque soy extrovertido, cuando entre un grupo de personas hay conocidos, solía centrarme en ellos y no saber apreciar al resto.

Y sin avisar, llega la subida, el verdadero momento. La primera media hora fue realmente bien, sin embargo, a medida que la pendiente iba siendo mayor y la distancia iba aumentando, junto con la necesidad de auparse a las rocas para seguir adelante, la experiencia se fue transformando poco a poco en algo duro, maravilloso, pero duro.

Lo fue porque a pesar de habar encontrado un ritmo apropiado para mi capacidad cardio-pulmonar, hubo momentos en que me faltaba aire, sobre todo cuando se realizaban cambios de pendiente bruscos. Cierto es que me recupero rápidamente, pero mis pulsaciones en esos momentos suben muy rápido y mis pulmones no son capaces de darme el oxigeno que necesito. Y aunque las piernas aguantaban muy bien, la espalda y los brazos comenzaban a quejarse, pero claro, faltaba aún mucho trayecto.

En la parte final de la subida, durante un momento, por mi cabeza pasaron mil ideas, pero una recurrente, ¿qué necesidad tenía de estar ahí? Mi cerebro intentaba demostrarme que estaba equivocado sacándome de mi zona de confort y casi lo consigue. Evidentemente era imposible rendirse, solo quedaba subir o subir, abandonar no era ni una opción ni una posibilidad, pero mi cabeza no paraba de mandarme mensajes negativos que tenía que transformar en positivos con mi empuje y corazón. Y los brazos y la espalda seguían aumentando su queja.

Cuando peor lo estaba pasando en la subida, de hecho, en el momento que ya no faltaba casi nada para terminarla, fue el preciso instante en que un torrente de energía me asaltó por completo, propiciado por dos acontecimientos. El primero, resolví mi diálogo interior sobre por qué estaba en esa situación con un rotundo, porque yo así lo he elegido, porque a veces para poder ganar, tienes que vencerte a ti mismo, tenía que derrotarme mentalmente para salir victorioso emocionalmente y lo logré. Segundo, al ver la pasión, el disfrute, la felicidad y la sonrisa que nuestro organizador estaba irradiándo a todos. A ese torrente de emociones positivas y fabulosas, solo puedo dolverle lo mismo sino quieres ser injusto y también, porque quiería sentir las mismas cosas buenas que él y los demás estaban sintiendo en la subida. Al final, llegué.

Y allí arriba, todos juntos compartiendo algo tan sencillo como un bocadillo y un poco de agua, unos plátanos o unos simples frutos secos, comprendo que esa es parte de la magia de la montaña. La lección de que las cosas sencillas, las cosas que luchas y alcanzas, unen y te hacen feliz, pero también que te permiten compartir parte de tu felicidad con los demás, es decir, estás siendo parte de algo mágico, una experiencia.

Las bajadas son para mi un disfrute, pero esta sumó algo más, hacerlo con cabeza y con técnica. Normalmente, si la ruta no es complicada, suelo dejarme llevar y simplemente bajar. Esta vez, tocó aprender, pensar, buscar rutas alternativas porque las usadas por los otros no me servían. Y aprender, aprender de la sabiduría de gente que te ayuda desinteresadamente con un "pon el pie aquí", "la mano así" o "lánzate que yo te sujeto". Pero sobre todo, me di cuenta de que no hay peor enemigo que el miedo y mejor amigo que la confianza. Toda el descenso fue una lucha constante contra el miedo a caerme, toda la bajada fue la demostración maravillosa de confianza en mí y la gente que me rodeaba.

Al final, escuchas el arroyo, ves parte de la cordillera a lo lejos, con sus riscos, las rocas, los árboles. Ves el cielo de un gris que jamás pensabas que fuese tan bello, la lluvia fina resbalando por tu cara, el olor de la tierra mojada, los ocres y castaños del paisaje que te abraza, las charlas amenas y fluidas de la gente a lo lejos.... y comprendes que a pesar de todo, vale la pena. Que aunque te duelen las piernas, la manos, los brazos y la espalda, que estás empadado, que has sufrido y luchado, te miras y no puedes evitar encontrarte tan vacío y a la vez tan lleno, que has llegado al momento en que sientes y te faltan las palabras.

Y las buscas pero no las encuentras, pero te da igual, porque simplemente en el fondo sabes que no es más que un domingo cualquiera en la montaña....

Thursday, November 15, 2012

Carta abierta

A mis maestros....

Vosotros mejor que nadie sabe que todo camino tiene en su sendero momentos buenos y momentos malos. Cuando yo decidí emprender el que ahora transito, sabía que no iba a ser un trazado fácil, recto y sin complicaciones, pues pocos caminos tienen ese perfil. Era consciente de que habría momentos en que iría muy deprisa y llegaría muy rápido a una de las muchas metas marcadas, pero también otras situaciones donde me encontraría dificultades e incluso hasta la posibilidad de tropezarme y caer. Así es el camino, uno elige que va andar, las situaciones vienen, uno actua y solo queda asumir las consecuencias y con qué emociones y sentimientos se va a enfrentrar a ellas.

Conocéis un poco el que yo ahora recorro. Y lo conocéis porque vosotros también lo habéis realizado, el camino del cambio, no de un cambio cualquiera, sino de un verdadero cambio interior que nos renueva espíritu y cuerpo. Se trata de un proceso largo, lleno de maravillosos retos y complicados momentos. Estoy muy orgulloso de todo lo que he andado en estos seis meses, pero me queda aún mucho por delante, muchos momentos donde sortearé las piedras y los agujeros que el camino me manda, pero también otros que no sabré preveer y donde la caida sea el resultado.

No tengo miedo a las caídas, vienen de serie cuando decides andar. Al fin y al cabo, cuando aprendes a montar en bicicleta, al principio te caes unas cuantas veces, luego vas aprendiendo y te caes menos, hasta que seguro de ti mismo ganas confianza y entonces, por ir demasiado de prisa, te caes de nuevo. Esas caídas son las que más duelen, porque van directas al orgullo y a la confianza, pero son de las que más rápido te repones, porque sabes que puedes ponerte en marcha de nuevo. Levantarme y asumir las heridas será mi trabajo, pues eso es lo que exige la ruta para seguir avanzando.

¡Gracias por enseñarme tanto!

Saturday, October 27, 2012

Brevísimos XXI

El camino es mucho más fácil cuando el cielo está lleno de estrellas.

Wednesday, October 17, 2012

El escritor y su historia

Quiero que imagines que eres un escritor, un buen escritor. Que estás a punto de comenzar la historia que llevas tiempo deseando narrar. ¿Por dónde empezar? Bueno, no existe un remedio mágico, pero si pequeños trucos que ayudan a vencer lo más difícil, manchar la página en blanco.

Yo comenzaría por dejar claro qué es aquello que quieres contar, que definas en unas pocas líneas lo que con tus palabras escritas quieres hacer llegar al lector, no hablo de la temática, sino la esencia. Por ejemplo, tu intención es relatar una historia de superación y animar a la gente que la lea, a que haga lo mismo. Una vez que tengas claro esa parte, debes elegir los vestidos con los cuales vas a adornar el cuerpo central de tu relato. Aquí es donde decides que sea un drama, una novela policíaca, de ciencia ficción, fantasía, aventuras, de viaje, etc.

Luego viene para mí el momento de definir, por lo menos, al personaje central y dotarle de una personalidad acorde. No es tarea fácil, porque hacer pasar por real un ente inventado supone ser capaz de ponerse en la piel de ese personaje inventado, se trata al fin y al cabo de pensar, sentir y actuar como lo haría el personaje y no uno mismo. Ir perfilando poco a poco, como un escultor a base de cincelar el mármol, hasta obtener la figura buscada.

A medida que tenemos el personaje central más o menos definido, debemos ir creando para él un ambiente donde interactuar  y también, otros personajes con los cuales relacionarse. No se trata solo de describir en mayor o menor detalle, los lugares y seres con los que se encuentra y forman parte del relato, sino darles una motivación y una explicación. Suele ser útil cuando uno está en esta parte del proceso creativo, hacerse preguntas del tipo ¿por qué el personaje se encuentra en ese lugar determinado?, ¿es lógico que se encuentre ahí?, ¿el ambiente aporta algo importante a la definición de los personajes o simplemente se trata de un escenario neutro? . Para el resto de protagonistas de la historia, dar respuesta a cuestiones como ¿se conocen?, ¿por qué se conocen?, ¿cuál es su relación?, ¿que les une o separa?, etc.

El paso siguiente es elaborar una trama básica que una todo lo descrito anteriormente de una forma coherente, bajo una temporalidad determinada que ayude a dar fondo y sentido a lo narrado. Y por supuesto, elegir el punto de vista del narrador, es decir, determinar quién va a contar la historia.

Estos pequeños y sencillos pasos son el inicio de todo el proceso que supone escribir una historia, pero tienen un potencial increíble si se usan de manera adecuada. Tanto es así, que podemos usarlos para contar la historia de nuestra propia vida. Al fin y al cabo, nosotros somos parte de una historia, nuestra historia, que escribimos día a día.

¿Estás contando la historia que realmente quieres vivir? Esa es la pregunta que uno debería poder contestar cuanto antes. Porque nos guste o no, nosotros somos los escritores y nosotros decidimos hacia donde vamos, con matices por supuesto, pues está claro que existe un componente de destino y aleatoridad que en una novela no se encuentran. Sin embargo, sí está en nuestras manos definir nuestra personalidad, nuestros actos, nuestras emociones y sentimientos. Sí es tarea nuestra ver si hay coherencia entre lo que queremos contar y lo que estaos contando, en observar si los actos que decidimos nos alejan o acercan al objetivo que nos hemos propuesto alcanzar.

Si después de leer ésto, al dar respuesta a la pregunta de contar la historia que de verdad quieres protagonizar, es no, a qué esperas para tomar papel y bolígrafo y empezar a escribir los reglones de la vida que quieres narrar. Los trucos de los que te he hablado, te pueden ayudar a comenzar  en ese fabuloso propósito. Tú escribes la historia de tu vida.

Tuesday, September 04, 2012

Mis Maestros XXVI: Dalai Lama

"Solo existe dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto, hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente VIVIR"
Dalai Lama, religioso budista tibetano.

Monday, August 27, 2012

Los dados con los juegas tu vida

¿Alguna vez te has preguntado por qué unas pocas personas parecen que tienen más suerte?, como si jugasen con algún tipo de ventaja en el tablero de la vida. Pues lo hacen, pero no se trata de ningún vil truco malévolo (si exceptuamos a los delincuentes), lo único que tienen es que juegan con un dado de seis caras, mientras que otros lo hacen únicamente con uno roto.

El dado que permite el éxito en la vida, como todo dado de seis caras, no deja de ser un cubo que se forma a partir de la unión de dos cuadrados. El primero de ellos es el cuadrado de lo intrapersonal, es decir, aquello que atañe a nuestro interior, a la relación que nosotros mantenemos con nosotros mismos. El segundo cuadrado es lo interpersonal, o todo lo que tiene que ver con cómo nos relacionamos con los demás.

La mayoría de nosotros jugamos con dados estropeados, bien porque solo tienen un cuadrado de los dos o, porque hacemos un mix extraño de cualidades de uno u otro cuadrado. Sin embargo, para lograr avanzar las casillas de este juego vital con una sonrisa en la cara, es necesario tener ambas partes en perfecto estado.

Muchos conocemos casos de personas que tienen un gran éxito en su relación con los demás, sin embargo, son personas autodestructivas consigo mismas. Y también sabemos de personas que tienen una fortaleza interior asombrosa, pero en sus relaciones sociales son un auténtico desastre. Pero ambos casos, comparten una situación en común, la infelicidad. Es cierto que pueden darse casos de personas que pueden tener un cuadrado solo bien potenciado y ser felices, como por ejemplo un ermitaño. Sin embargo, resulta difícil encontrar una persona que sea feliz solo con el cuadrado interpersonal, ello es así porque las victorias públicas vienen precedidas de las victorias privadas, como bien indica el Dr. Stephen R. Covey en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.

Este artículo toma la idea expuesta por el profesor Covey en el mencionado libro sobre las victorias privadas y públicas, pero se centra no en los hábitos, sino en las cualidades que toda persona debe dominar primero antes de adquirir dichos hábitos. Cualidades que tienen una parte personal y otra parte social, ambas las cuales deben ser totalmente interiorizadas y fomentadas para poder emprender posteriormente, el aprendizaje de los siete hábitos expuestos en la obra del fallecido Sr. Covey.

Estas cualidades son la honestidad, la fidelidad, la fuerza de voluntad y la afectividad que como ya hemos expuesto, tienen un lado intrapersonal y otro lado interpersonal, que juntos forman un cubo gracias a las aristas que yo llamo "diversión-resiliencia".

La honestidad, según la Wikipedia, es "una cualidad humana que consiste en comprometerse y expresarse con coherencia y autenticidad (decir la verdad), de acuerdo con los valores de verdad y justicia. Se trata de vivir de acuerdo a como se piensa y se siente." De forma sencilla podemos decir que se trata de no mentirse a un mismo ni mentir a los demás, de establecer una coherencia entre nuestros pensamientos y nuestros actos. Trabajar la honestidad implica conocer lo que nos motiva, nos mueve, nos impulsa a comportarnos como lo hacemos y ver si esa acción, es coincidente con lo que realmente sentimos que debemos hacer. La victoria privada de no engañarse a uno mismo es vital para no acabar engañando a los demás.

La fidelidad es la cualidad humana para dar cumplimiento a las promesas. Si uno se ha comprometido debe ser consecuente y llevar a cabo lo pactado. Una mejor forma de entender esa cualidad es recurrir al término lealtad, pero debemos dejar claro que la lealtad es un valor y no una cualidad, para ser fiel uno debe ser leal. La victoria privada necesita que uno debe ser fiel a si mismo, lo que podría llamarse compromiso propio o "compropiomiso". La victoria pública es llevar a cabo los compromisos adquiridos con los demás.

La voluntad es "la cualidad de los seres humanos [...]  que les mueve a hacer cosas de manera intencionada. Es la facultad que permite al ser humano gobernar sus actos, decidir con libertad y optar por un tipo de conducta determinado. La voluntad es el poder de elección con ayuda de la conciencia." Sin fuerza de voluntad, nos quedamos quietos y no somos capaces de avanzar hacia ningún lado.

La afectividad es la cualidad con la cual es ser humano experimenta los cambios que se producen en su yo y su entorno. Se manifiesta a través de las emociones y los sentimientos. Todos nos generamos y generamos esos estados emocionales y sentimentales, reconocerlos y saber tratarlos es fundamental para lograr tanto la victoria privada como la pública. Debemos se capaces de identificar aquellas emociones y sentimientos que nos hacen bien o mal para bien potenciarlos o bien, minimizarlos. De igual modo, tenemos que conocer que estados emocionales y sentimentales provocamos y provocan en nosotros las demás personas para actuar de la misma forma.

Estas cuatro cualidades se unen a través de aristas, denominadas "diversión-resiliencia", pues para lograr el dado que garantice nuestro éxito, necesitamos saber que ambos cuadrados necesitan que los vivamos con diversión, es decir, disfrutando el camino. Pero también sabiendo aguantar y sobreponerse a los golpes del destino, es decir, siendo capaces de aceptar los estados de dolor y sufrimiento y saber sobreponerse a ellos.

Ya tienes tu dado para jugar, ahora solo te queda tirar...

Sunday, August 26, 2012

Yo quiero ir a la luna

Lucha por hacer tus sueños realidad, lucha contra aquellos que quieren que despiertes. 

- ¡Estoy harto!, ¿sabes?, ¡me tienes harto! Tienes que entender que no puedes ir por ahí dicendo esas cosas.
- Pero papá...
- ¡Ni pero ni pera hijo!, por favor, comprende que una cosa es cuando juegas con tus amigos en el parque, pero otra muy diferente cuando la señorita te pregunta en clases qué quieres ser de mayor, no puedes contestar eso y mucho menos, enfadarte luego si tus compañeros se ríen de ti.
- Me da igual que mis compañeros ser rían de mí papá.
- Pero tienes preocupada a tu madre cariño, es la tercera vez que tiene que ir a recojerte al despacho del director, ¿qué te pasa cielo?
- Nada, te lo juro papá, no me pasa nada, simplemente que ellos no me entienden, no quieren entenderme.
- A mi también me cuesta mucho entenderte, no puedo comprender esa manía que te ha entrado de querer pisar la luna.
- ¡Pero lo haré papi, pisaré la luna y tocaré las estrellas! ¡Lo haré!
- ¿Y se puede saber cómo lo harás?
- Volando en un avión muy grande, con alas muy grandes y que tiene unas ruedas especiales para aterrizar en la luna, ¡he hecho  hasta un dibujo!, ¿quieres verlo?
- Ahora no cariño, ahora lo que intento hacerte entender es que no puedes ir a la luna.
- ¡Claro que puedo...!
- ¡No!, ¡maldita sea hijo!,¡ no puedes! La luna está muy lejos y además no tiene aire, te morirás al no poder respirar.
- ¡Pues llevaré aire conmigo! Y el avión será muy rápido, tanto que si salgo por la mañana seguro que puedo estar de vuelta para la cena y así mami no se enfadará...
- ¿Y se puede saber cómo llevarás el aire contigo?
- Pues... pues... llenaré millones de globos y los iré vaciando a medida que me hagan falta. Y también llevaré agua y un sandwich y bueno, quizás algún regalo por si hay extraterrestes, mami siempre me dice que cuando vas a una casa que no es la tuya, siempre tienes que llevar algo, pero, ¿qué podré regalarles a los extraterrestes papi?
- ¡Ay, hijo mío, eres imposible! Eres igual de terco que tu abuelo, que en su día se empeñó en que montaría en un carruaje sin caballos y acabó conduciendo uno de los primeros coches.
- Sabes papi, creo que debería ir a una escuela donde me enseñen a pilotar aviones, sino no podré luego ser el piloto que vaya a la luna.
- Mañana lo hablamos Niel, ahora duérmete cielo. A veces pienso que con la pasión que tienes, acabarás por pisar la maldita luna.
- ¡Claro que la pisaré papi!

En memoria de Neil Armstrong (1930-2012), primer ser humano en pisar la luna.

"Este es un pequeño paso para el hombre pero un gran saldo para la humanidad"
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