¿Conoces la escalera que te lleva al piso de los retos logrados?
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Tuesday, February 05, 2013
¿En qué escalón estás hoy?
Etiquetas:
intelegencia emocional,
reflexiones
Monday, November 26, 2012
Con los cinco sentidos y algo más
Hace mucho tiempo, en una aldea lejana, un joven se encontraba
estudiando para entrar en la universidad. Con la mirada clavada en los
libros, no percibió como por delante de la ventada de su cuarto, pasaba
un anciano por el camino que llevaba a las montañas.
- Me podeís dar un vaso de fresca agua, por favor. El camino es largo y la calor sofocante y a este pobre anciano le queda aún mucho camino para llegar a casa. - Le dijo el caminante.
- Sí, pero luego marcháos, estoy muy ocupado estudiando.- Contestó el joven, malhumurado por el valioso tiempo que el anciano le estaba haciendo perder.
- ¡Gracias joven estudiante! A pesar de estar tan ocupado con vuestros asuntos, habeis dado agua a un viejo sediento y estoy en deuda con vosotros. Como veo que os gusta estudiar, que disfrutáis de aprender y deseáis alcanzar la sabiduría, os diré que no debéis confundir a ésta con el conocimiento. Ahora no os molestaré más. Pero no será la última vez que nos veamos.
El joven intentó contestarle, pero el anciano velozmente se puso de nuevo en camino, diriguiendo sus pasos hacia la montaña Aquel acontecimiento dejó al estudiante aturdido, pero rápidamente se volvió a sus libros.
Con el paso de los años, el chico aprobó con notas excelentes sus pruebas, logró ser profesor de universidad y adquirir muchos conocimientos, pero la afirmación que le había lanzado en su día el anciano, le seguía martilleando en su cabeza, "no confundas sabiduría con conocimiento". Lo que más deseaba era ser sabio, por eso a pesar de los reconocimientos en su trabajo, de todos los estudios que había realizado con éxito, notaba que le faltaba algo, se sentía incompleto.
Un fin de semana, regresó a la aldea después de mucho tiempo sin volver. Los recuerdos de su infancia y adolescencia le asaltaron y también, el encuentro con el extraño caminante. Ahora que se encontraba de nuevo en su vieja habitación, la frase del anciano no dejaba de llamar a la puerta de su mente una y otra vez y lo que era mucho peor, el sentimiento de que algo le falta era cada vez mayor.
Harto de encontrarse en esa situación, lleno de enfado por las palabras que el caminante le había dicho y que no podía olvidar, y que tanto mal le estaban causando, decidió ir en su busca. Preparó sus pertenencias para el viaje y se dirigió hacia la montaña, esperando poder encontrar al culpable de la situación en la que se encontraba.
Después de un día de camino, se encontró con una preciosa joven que estaba sentada a la sombra de un árbol. Vestía un modesto vestido de lino y algodón, tenía sus pies descalzos y se estaba peinando su larga y oscura cabellera. El ya no tan joven estudiante se acercó a ella:
- Buenos días bella dama.-
- ¡Oh!, quién está ahí.- Dijo la joven.
- ¡Vaya, sois ciega! . Siento haberos asustado al acercarme sin avisar.
- No os preocupeís. Por favor, sentaos y compartid conmigo el motivo que os lleva por estos caminos.
- Vereís. Hace tiempo me visitó un anciano que se dirigía hacia las montañas, me dijo algo y desde entonces no me encuentro bien, le busco para que me aclare sus palabras y me ayude para solucionar mis problemas.
- Entiendo.- Dijo la joven, mientras posaba el cepillo en la hierba.- ¿Acaso no sois feliz?
- Yo pensaba que sí.. He logrado lo que quería, tener sabiduría, pero por lo visto, las palabras de aquel caminante me han casuado un mal que no soy capaz de curar. Vosotros sois muy feliz por lo que puedo comprobar, me gustaría preguntaros una cosa, ¿cómo es ello posible si sois ciega? ¿Acaso no os gustaría ver?.- Preguntó el profesor.
- Muchos tienen vista y solo ven, yo no la tengo, pero yo puedo hacer algo mejor. Si quieres usar tus ojos más allá, no basta con ver, tienes que observar. Ahora vete, tengo que seguir alisando mi pelo. El anciano al que buscas vive en una choza en lo más alto de la montaña.
Aturdido por la respuesta de la joven, el caminante se pudo de nuevo en camino. Al anochecer, vió el destillo de un fuego a lo lejos, aterido por el frío, decidió acercarse. La luz de la hoguera salia de una pequeña y pobre cabaña, por fin pensó, he llegado hasta el anciano. Sin embargo, una vez miró a través del cristal, vió que dentro había un leñador tomando su cena. Decidió llamar a la puerta para preguntarle si podía pasar la noche al calor de su fuego, pero por más que llamaba, el dueño de la choza parecía ignorarle. Harto de esperar, abrió la puerta y un viento gélido entró en la caliente habitación.
- ¿Quién sois? ¿Qué quereís de un humilde leñador? Y por favor, decídmelo por gestos pues soy sordo.
El joven sacó entonces un cuaderno y un lapiz y anotó unas frases.
- ¡Claro!, ponéos cómodos y esperad a que os sirva un poco de sopa caliente, la verdad es que esta noche está siendo realmente fría en la montaña.
Hablaron durante un buen tiempo y el visitante comprobó con asombro lo feliz que era el leñador. Intrigado, le preguntó por escrito cómo era posible que lo fuese si era sordo, si no hubiese preferido oír.
- Es cierto que no puedo escuchar lo que me dicen los demás, pero no significa que no pueda comunicarme con ellos, pero gracias a mi sordera. Además, ser sordo no me impide oírme a mi mismo, escucharme lo que me digo. Muchos oyen, pero ni escuchan ni se escuchan. Ahora estoy cansado y creo que vosotros también, debemos irnos a dormir.
A la mañana siguiente, el leñador ya no se encontraba en la cabaña, el joven recogió sus cosas y se puso de nuevo en marcha. Al lado de su cuaderno, encontró una nota donde su anfitrión le indicada que si seguía el camino que bordeaba el río, llegaría hasta el anciano que andaba buscando.
Caminó hasta bien entrada la tarde y cuando el hambre le asaltó, se apartó a un lado y comenzó a comer. Al poco tiempo de estar comiendo un trozo de pan con queso, vio como se acercaban un padre y su hija, la cual iba saltando, corriendo, dando brincos sin parar. Al verlo, se desviaron del camino y se acercaron a él.
- Disculpad señor, pero llevamos ya muchas horas de camino y aún nos quedan unas pocas más para llagar a nuestra aldea. Unos bandidos nos robaron nuestra bolsa de comida y al verle, pensé que podría darle un poco de la suya a mi hija.-
- Será un placer. A ver pequeña, qué prefieres, tengo pan, queso, manzanas, jamón, un poco de cecina, galletas. Dime, qué te apetece.
- ¡Agradezco mucho su generosidad!, pero mi pequeña no tiene lengua, un accidente cuando era pequeña, tuvimos que amputársela. Ahora no puede distinguir los sabores de la comida.
- ¡Increíble! .- Soltó el joven.- Y aún así, se la ve tan feliz.-
- Que no pueda saborear una comina no significa que no pueda disfrutar de sus formas, sus colores y su olor. Muchos tienen paladar pero no saborean la vida, simplemente la engullen sin percibir nada más.
Después de comer con ellos y preguntarle por el anciano, el joven se puso de nuevo en marcha. Como aquella noche no encontró ningún lugar donde refugiarse, encendió una pequeña fogata, preparó una ligera cena y se tapó con sus mantas para pasar la noche. Sin embargo, poco antes del amanecer, algo le despertó, el ruido de unos cascos de caballo acercándose.
A los pocos minutos, un soldado de la guardia del emperador se acercó a él y le dijo si podía acercarse al fuego para calentarse antes de continuar su camino. El joven le indicó que si, mas cuando el hombre se acercó a la luz de la hoguera, comprobó que no tenía nariz. El soldado se dió cuenta y contó que la había perdido en una lucha contra unos bandoleros que intentaban asaltar un pueblo, desde entonces no era capaz de oler nada. A pesar de ello, el profesor pudo ver que el valiente combatiente esbozaba una amplia sonrisa.
- Y a pesar de todo ello, os veo muy feliz, cómo puede ser, si ya no sois capaces de oler.
- Muchos tienen nariz y sin embargo, no se detienen a oler una flor o la maravillosa fragancia de una mujer.
El soldado se despidió y por su amabilidad, le indicó que la choza del anciano que tanto tiempo llevaba buscando estaba muy cerca, a un día de camino. Eso le animó y se dispuso también a empreder el suyo. Llegó al nacimiento de un pequeño arroyo donde vió como una mujer entonaba una alegre canción. Se acercó a ella para preguntarle si iba en la dirección correcta y no pudo evitar ver que no tenía manos.
- Buenas tardes señora, veo que teneis no manos y sin embargo, aquí estaís tan alegre y feliz cantando.
- Muchos las tienen y no las usan para dar caricias o sentir el tacto de las pequeñas cosas o para tomar y no dar, golpear y no abrazar.
Desconcertado por la entereza de la mujer, la dejó cantando después de que ésta le indicara que la casa del anciano se encontraba ya a unos pocos kilómetros.
Llegó a la cabaña a la noche y el viejo estaba en la puerta, como si lo estuviera esperando, se acercó a él y dejó sus cosas en el suelo.
- Muchos años llevo esperándote joven profesor.- Le dijo en anciano.
- Tantos como yo llevo sufriendo un mal por vuestras palabras.- Le conestó el viajero.
- ¿Por mis palabras?
- Sí., desde que me dijo que la sabiduría y el conocimiento no son lo mismo, no he podido ser feliz, pensando que todo lo que había estudiado no me servía para ser lo que realmente quiero ser, todo un sabio.
- Vaya. Pero para ser sabio no hace falta leer libros o ir a la escuela, aunque todo eso ayude, claro está.
- ¿Cómo que no?
- Permíteme que te lo demuestre. ¿Qué has aprendido de tu camino hasta mí?
La pregunta dejó al joven descolocado, pensó y analizó todo lo que le había pasado durante el trayecto, pero no había recibido ninguna lección importante.
- Nada, contestó.- Solo me he topado con gente y sus rutinas diarias.
- Nada, vaya, como lo siento.- Le respondió el sabio.- Y sin embargo has recibido cinco lecciones muy importantes.
- ¿Cuáles?
- Que tienes unos ojos que no ven la vida, unos oídos que no la oyen, una lengua que no la paladea, una nariz que no la huele y un tacto que no la siente. Estás más ciego que la joven del peine, más sordo que el leñador, más augésico que la niña, más anósmico que el soldado y tus manos es como si estuviesen amputadas como las de la mujer cantante.
Aquellas palabras despertaron algo en su interior que el joven estudiante no había sentido nunca, algo en que en sus adentros parecía volver a la vida.
- Ahora lo entiendo maestro. Comprendo la diferencia entre la sabiduría y los conocimientos. Aquellas personas no podían ver, ni oír, ni oler, ni saborear ni dar un abrazo, pero si tenían algo que suplía todos y cada uno de mermados sentidos. Algo que yo a pesar de tener cada uno de ellos sanos, no he experimentado nunca, pero hay algo peor maestro.
- ¿Lo qué?
- Lo que suplía sus carencias era que sus corazones latían para vivir con felicidad a pesar de sus dolencias. Maestro, además de no ver, ni oír, ni oler, ni saborear, ni sentir, además de todo ello, lo peor de todo es que mi corazón no latía por la enorme alegría que supone el simple hecho de vivir.
- Me podeís dar un vaso de fresca agua, por favor. El camino es largo y la calor sofocante y a este pobre anciano le queda aún mucho camino para llegar a casa. - Le dijo el caminante.
- Sí, pero luego marcháos, estoy muy ocupado estudiando.- Contestó el joven, malhumurado por el valioso tiempo que el anciano le estaba haciendo perder.
- ¡Gracias joven estudiante! A pesar de estar tan ocupado con vuestros asuntos, habeis dado agua a un viejo sediento y estoy en deuda con vosotros. Como veo que os gusta estudiar, que disfrutáis de aprender y deseáis alcanzar la sabiduría, os diré que no debéis confundir a ésta con el conocimiento. Ahora no os molestaré más. Pero no será la última vez que nos veamos.
El joven intentó contestarle, pero el anciano velozmente se puso de nuevo en camino, diriguiendo sus pasos hacia la montaña Aquel acontecimiento dejó al estudiante aturdido, pero rápidamente se volvió a sus libros.
Con el paso de los años, el chico aprobó con notas excelentes sus pruebas, logró ser profesor de universidad y adquirir muchos conocimientos, pero la afirmación que le había lanzado en su día el anciano, le seguía martilleando en su cabeza, "no confundas sabiduría con conocimiento". Lo que más deseaba era ser sabio, por eso a pesar de los reconocimientos en su trabajo, de todos los estudios que había realizado con éxito, notaba que le faltaba algo, se sentía incompleto.
Un fin de semana, regresó a la aldea después de mucho tiempo sin volver. Los recuerdos de su infancia y adolescencia le asaltaron y también, el encuentro con el extraño caminante. Ahora que se encontraba de nuevo en su vieja habitación, la frase del anciano no dejaba de llamar a la puerta de su mente una y otra vez y lo que era mucho peor, el sentimiento de que algo le falta era cada vez mayor.
Harto de encontrarse en esa situación, lleno de enfado por las palabras que el caminante le había dicho y que no podía olvidar, y que tanto mal le estaban causando, decidió ir en su busca. Preparó sus pertenencias para el viaje y se dirigió hacia la montaña, esperando poder encontrar al culpable de la situación en la que se encontraba.
Después de un día de camino, se encontró con una preciosa joven que estaba sentada a la sombra de un árbol. Vestía un modesto vestido de lino y algodón, tenía sus pies descalzos y se estaba peinando su larga y oscura cabellera. El ya no tan joven estudiante se acercó a ella:
- Buenos días bella dama.-
- ¡Oh!, quién está ahí.- Dijo la joven.
- ¡Vaya, sois ciega! . Siento haberos asustado al acercarme sin avisar.
- No os preocupeís. Por favor, sentaos y compartid conmigo el motivo que os lleva por estos caminos.
- Vereís. Hace tiempo me visitó un anciano que se dirigía hacia las montañas, me dijo algo y desde entonces no me encuentro bien, le busco para que me aclare sus palabras y me ayude para solucionar mis problemas.
- Entiendo.- Dijo la joven, mientras posaba el cepillo en la hierba.- ¿Acaso no sois feliz?
- Yo pensaba que sí.. He logrado lo que quería, tener sabiduría, pero por lo visto, las palabras de aquel caminante me han casuado un mal que no soy capaz de curar. Vosotros sois muy feliz por lo que puedo comprobar, me gustaría preguntaros una cosa, ¿cómo es ello posible si sois ciega? ¿Acaso no os gustaría ver?.- Preguntó el profesor.
- Muchos tienen vista y solo ven, yo no la tengo, pero yo puedo hacer algo mejor. Si quieres usar tus ojos más allá, no basta con ver, tienes que observar. Ahora vete, tengo que seguir alisando mi pelo. El anciano al que buscas vive en una choza en lo más alto de la montaña.
Aturdido por la respuesta de la joven, el caminante se pudo de nuevo en camino. Al anochecer, vió el destillo de un fuego a lo lejos, aterido por el frío, decidió acercarse. La luz de la hoguera salia de una pequeña y pobre cabaña, por fin pensó, he llegado hasta el anciano. Sin embargo, una vez miró a través del cristal, vió que dentro había un leñador tomando su cena. Decidió llamar a la puerta para preguntarle si podía pasar la noche al calor de su fuego, pero por más que llamaba, el dueño de la choza parecía ignorarle. Harto de esperar, abrió la puerta y un viento gélido entró en la caliente habitación.
- ¿Quién sois? ¿Qué quereís de un humilde leñador? Y por favor, decídmelo por gestos pues soy sordo.
El joven sacó entonces un cuaderno y un lapiz y anotó unas frases.
- ¡Claro!, ponéos cómodos y esperad a que os sirva un poco de sopa caliente, la verdad es que esta noche está siendo realmente fría en la montaña.
Hablaron durante un buen tiempo y el visitante comprobó con asombro lo feliz que era el leñador. Intrigado, le preguntó por escrito cómo era posible que lo fuese si era sordo, si no hubiese preferido oír.
- Es cierto que no puedo escuchar lo que me dicen los demás, pero no significa que no pueda comunicarme con ellos, pero gracias a mi sordera. Además, ser sordo no me impide oírme a mi mismo, escucharme lo que me digo. Muchos oyen, pero ni escuchan ni se escuchan. Ahora estoy cansado y creo que vosotros también, debemos irnos a dormir.
A la mañana siguiente, el leñador ya no se encontraba en la cabaña, el joven recogió sus cosas y se puso de nuevo en marcha. Al lado de su cuaderno, encontró una nota donde su anfitrión le indicada que si seguía el camino que bordeaba el río, llegaría hasta el anciano que andaba buscando.
Caminó hasta bien entrada la tarde y cuando el hambre le asaltó, se apartó a un lado y comenzó a comer. Al poco tiempo de estar comiendo un trozo de pan con queso, vio como se acercaban un padre y su hija, la cual iba saltando, corriendo, dando brincos sin parar. Al verlo, se desviaron del camino y se acercaron a él.
- Disculpad señor, pero llevamos ya muchas horas de camino y aún nos quedan unas pocas más para llagar a nuestra aldea. Unos bandidos nos robaron nuestra bolsa de comida y al verle, pensé que podría darle un poco de la suya a mi hija.-
- Será un placer. A ver pequeña, qué prefieres, tengo pan, queso, manzanas, jamón, un poco de cecina, galletas. Dime, qué te apetece.
- ¡Agradezco mucho su generosidad!, pero mi pequeña no tiene lengua, un accidente cuando era pequeña, tuvimos que amputársela. Ahora no puede distinguir los sabores de la comida.
- ¡Increíble! .- Soltó el joven.- Y aún así, se la ve tan feliz.-
- Que no pueda saborear una comina no significa que no pueda disfrutar de sus formas, sus colores y su olor. Muchos tienen paladar pero no saborean la vida, simplemente la engullen sin percibir nada más.
Después de comer con ellos y preguntarle por el anciano, el joven se puso de nuevo en marcha. Como aquella noche no encontró ningún lugar donde refugiarse, encendió una pequeña fogata, preparó una ligera cena y se tapó con sus mantas para pasar la noche. Sin embargo, poco antes del amanecer, algo le despertó, el ruido de unos cascos de caballo acercándose.
A los pocos minutos, un soldado de la guardia del emperador se acercó a él y le dijo si podía acercarse al fuego para calentarse antes de continuar su camino. El joven le indicó que si, mas cuando el hombre se acercó a la luz de la hoguera, comprobó que no tenía nariz. El soldado se dió cuenta y contó que la había perdido en una lucha contra unos bandoleros que intentaban asaltar un pueblo, desde entonces no era capaz de oler nada. A pesar de ello, el profesor pudo ver que el valiente combatiente esbozaba una amplia sonrisa.
- Y a pesar de todo ello, os veo muy feliz, cómo puede ser, si ya no sois capaces de oler.
- Muchos tienen nariz y sin embargo, no se detienen a oler una flor o la maravillosa fragancia de una mujer.
El soldado se despidió y por su amabilidad, le indicó que la choza del anciano que tanto tiempo llevaba buscando estaba muy cerca, a un día de camino. Eso le animó y se dispuso también a empreder el suyo. Llegó al nacimiento de un pequeño arroyo donde vió como una mujer entonaba una alegre canción. Se acercó a ella para preguntarle si iba en la dirección correcta y no pudo evitar ver que no tenía manos.
- Buenas tardes señora, veo que teneis no manos y sin embargo, aquí estaís tan alegre y feliz cantando.
- Muchos las tienen y no las usan para dar caricias o sentir el tacto de las pequeñas cosas o para tomar y no dar, golpear y no abrazar.
Desconcertado por la entereza de la mujer, la dejó cantando después de que ésta le indicara que la casa del anciano se encontraba ya a unos pocos kilómetros.
Llegó a la cabaña a la noche y el viejo estaba en la puerta, como si lo estuviera esperando, se acercó a él y dejó sus cosas en el suelo.
- Muchos años llevo esperándote joven profesor.- Le dijo en anciano.
- Tantos como yo llevo sufriendo un mal por vuestras palabras.- Le conestó el viajero.
- ¿Por mis palabras?
- Sí., desde que me dijo que la sabiduría y el conocimiento no son lo mismo, no he podido ser feliz, pensando que todo lo que había estudiado no me servía para ser lo que realmente quiero ser, todo un sabio.
- Vaya. Pero para ser sabio no hace falta leer libros o ir a la escuela, aunque todo eso ayude, claro está.
- ¿Cómo que no?
- Permíteme que te lo demuestre. ¿Qué has aprendido de tu camino hasta mí?
La pregunta dejó al joven descolocado, pensó y analizó todo lo que le había pasado durante el trayecto, pero no había recibido ninguna lección importante.
- Nada, contestó.- Solo me he topado con gente y sus rutinas diarias.
- Nada, vaya, como lo siento.- Le respondió el sabio.- Y sin embargo has recibido cinco lecciones muy importantes.
- ¿Cuáles?
- Que tienes unos ojos que no ven la vida, unos oídos que no la oyen, una lengua que no la paladea, una nariz que no la huele y un tacto que no la siente. Estás más ciego que la joven del peine, más sordo que el leñador, más augésico que la niña, más anósmico que el soldado y tus manos es como si estuviesen amputadas como las de la mujer cantante.
Aquellas palabras despertaron algo en su interior que el joven estudiante no había sentido nunca, algo en que en sus adentros parecía volver a la vida.
- Ahora lo entiendo maestro. Comprendo la diferencia entre la sabiduría y los conocimientos. Aquellas personas no podían ver, ni oír, ni oler, ni saborear ni dar un abrazo, pero si tenían algo que suplía todos y cada uno de mermados sentidos. Algo que yo a pesar de tener cada uno de ellos sanos, no he experimentado nunca, pero hay algo peor maestro.
- ¿Lo qué?
- Lo que suplía sus carencias era que sus corazones latían para vivir con felicidad a pesar de sus dolencias. Maestro, además de no ver, ni oír, ni oler, ni saborear, ni sentir, además de todo ello, lo peor de todo es que mi corazón no latía por la enorme alegría que supone el simple hecho de vivir.
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Relato
Wednesday, October 17, 2012
El escritor y su historia
Quiero que imagines que eres un escritor, un buen escritor. Que estás a punto de comenzar la historia que llevas tiempo deseando narrar. ¿Por dónde empezar? Bueno, no existe un remedio mágico, pero si pequeños trucos que ayudan a vencer lo más difícil, manchar la página en blanco.
Yo comenzaría por dejar claro qué es aquello que quieres contar, que definas en unas pocas líneas lo que con tus palabras escritas quieres hacer llegar al lector, no hablo de la temática, sino la esencia. Por ejemplo, tu intención es relatar una historia de superación y animar a la gente que la lea, a que haga lo mismo. Una vez que tengas claro esa parte, debes elegir los vestidos con los cuales vas a adornar el cuerpo central de tu relato. Aquí es donde decides que sea un drama, una novela policíaca, de ciencia ficción, fantasía, aventuras, de viaje, etc.
Luego viene para mí el momento de definir, por lo menos, al personaje central y dotarle de una personalidad acorde. No es tarea fácil, porque hacer pasar por real un ente inventado supone ser capaz de ponerse en la piel de ese personaje inventado, se trata al fin y al cabo de pensar, sentir y actuar como lo haría el personaje y no uno mismo. Ir perfilando poco a poco, como un escultor a base de cincelar el mármol, hasta obtener la figura buscada.
A medida que tenemos el personaje central más o menos definido, debemos ir creando para él un ambiente donde interactuar y también, otros personajes con los cuales relacionarse. No se trata solo de describir en mayor o menor detalle, los lugares y seres con los que se encuentra y forman parte del relato, sino darles una motivación y una explicación. Suele ser útil cuando uno está en esta parte del proceso creativo, hacerse preguntas del tipo ¿por qué el personaje se encuentra en ese lugar determinado?, ¿es lógico que se encuentre ahí?, ¿el ambiente aporta algo importante a la definición de los personajes o simplemente se trata de un escenario neutro? . Para el resto de protagonistas de la historia, dar respuesta a cuestiones como ¿se conocen?, ¿por qué se conocen?, ¿cuál es su relación?, ¿que les une o separa?, etc.
El paso siguiente es elaborar una trama básica que una todo lo descrito anteriormente de una forma coherente, bajo una temporalidad determinada que ayude a dar fondo y sentido a lo narrado. Y por supuesto, elegir el punto de vista del narrador, es decir, determinar quién va a contar la historia.
Estos pequeños y sencillos pasos son el inicio de todo el proceso que supone escribir una historia, pero tienen un potencial increíble si se usan de manera adecuada. Tanto es así, que podemos usarlos para contar la historia de nuestra propia vida. Al fin y al cabo, nosotros somos parte de una historia, nuestra historia, que escribimos día a día.
¿Estás contando la historia que realmente quieres vivir? Esa es la pregunta que uno debería poder contestar cuanto antes. Porque nos guste o no, nosotros somos los escritores y nosotros decidimos hacia donde vamos, con matices por supuesto, pues está claro que existe un componente de destino y aleatoridad que en una novela no se encuentran. Sin embargo, sí está en nuestras manos definir nuestra personalidad, nuestros actos, nuestras emociones y sentimientos. Sí es tarea nuestra ver si hay coherencia entre lo que queremos contar y lo que estaos contando, en observar si los actos que decidimos nos alejan o acercan al objetivo que nos hemos propuesto alcanzar.
Si después de leer ésto, al dar respuesta a la pregunta de contar la historia que de verdad quieres protagonizar, es no, a qué esperas para tomar papel y bolígrafo y empezar a escribir los reglones de la vida que quieres narrar. Los trucos de los que te he hablado, te pueden ayudar a comenzar en ese fabuloso propósito. Tú escribes la historia de tu vida.
Yo comenzaría por dejar claro qué es aquello que quieres contar, que definas en unas pocas líneas lo que con tus palabras escritas quieres hacer llegar al lector, no hablo de la temática, sino la esencia. Por ejemplo, tu intención es relatar una historia de superación y animar a la gente que la lea, a que haga lo mismo. Una vez que tengas claro esa parte, debes elegir los vestidos con los cuales vas a adornar el cuerpo central de tu relato. Aquí es donde decides que sea un drama, una novela policíaca, de ciencia ficción, fantasía, aventuras, de viaje, etc.
Luego viene para mí el momento de definir, por lo menos, al personaje central y dotarle de una personalidad acorde. No es tarea fácil, porque hacer pasar por real un ente inventado supone ser capaz de ponerse en la piel de ese personaje inventado, se trata al fin y al cabo de pensar, sentir y actuar como lo haría el personaje y no uno mismo. Ir perfilando poco a poco, como un escultor a base de cincelar el mármol, hasta obtener la figura buscada.
A medida que tenemos el personaje central más o menos definido, debemos ir creando para él un ambiente donde interactuar y también, otros personajes con los cuales relacionarse. No se trata solo de describir en mayor o menor detalle, los lugares y seres con los que se encuentra y forman parte del relato, sino darles una motivación y una explicación. Suele ser útil cuando uno está en esta parte del proceso creativo, hacerse preguntas del tipo ¿por qué el personaje se encuentra en ese lugar determinado?, ¿es lógico que se encuentre ahí?, ¿el ambiente aporta algo importante a la definición de los personajes o simplemente se trata de un escenario neutro? . Para el resto de protagonistas de la historia, dar respuesta a cuestiones como ¿se conocen?, ¿por qué se conocen?, ¿cuál es su relación?, ¿que les une o separa?, etc.
El paso siguiente es elaborar una trama básica que una todo lo descrito anteriormente de una forma coherente, bajo una temporalidad determinada que ayude a dar fondo y sentido a lo narrado. Y por supuesto, elegir el punto de vista del narrador, es decir, determinar quién va a contar la historia.
Estos pequeños y sencillos pasos son el inicio de todo el proceso que supone escribir una historia, pero tienen un potencial increíble si se usan de manera adecuada. Tanto es así, que podemos usarlos para contar la historia de nuestra propia vida. Al fin y al cabo, nosotros somos parte de una historia, nuestra historia, que escribimos día a día.
¿Estás contando la historia que realmente quieres vivir? Esa es la pregunta que uno debería poder contestar cuanto antes. Porque nos guste o no, nosotros somos los escritores y nosotros decidimos hacia donde vamos, con matices por supuesto, pues está claro que existe un componente de destino y aleatoridad que en una novela no se encuentran. Sin embargo, sí está en nuestras manos definir nuestra personalidad, nuestros actos, nuestras emociones y sentimientos. Sí es tarea nuestra ver si hay coherencia entre lo que queremos contar y lo que estaos contando, en observar si los actos que decidimos nos alejan o acercan al objetivo que nos hemos propuesto alcanzar.
Si después de leer ésto, al dar respuesta a la pregunta de contar la historia que de verdad quieres protagonizar, es no, a qué esperas para tomar papel y bolígrafo y empezar a escribir los reglones de la vida que quieres narrar. Los trucos de los que te he hablado, te pueden ayudar a comenzar en ese fabuloso propósito. Tú escribes la historia de tu vida.
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Tuesday, September 04, 2012
Mis Maestros XXVI: Dalai Lama
"Solo existe dos días en el año en que no se puede hacer nada. Uno se llama ayer y otro mañana. Por lo tanto, hoy es el día ideal para amar, crecer, hacer y principalmente VIVIR"
Dalai Lama, religioso budista tibetano.
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reflexiones
Monday, August 27, 2012
Los dados con los juegas tu vida
¿Alguna vez te has preguntado por qué unas pocas personas parecen que tienen más suerte?, como si jugasen con algún tipo de ventaja en el tablero de la vida. Pues lo hacen, pero no se trata de ningún vil truco malévolo (si exceptuamos a los delincuentes), lo único que tienen es que juegan con un dado de seis caras, mientras que otros lo hacen únicamente con uno roto.
El dado que permite el éxito en la vida, como todo dado de seis caras, no deja de ser un cubo que se forma a partir de la unión de dos cuadrados. El primero de ellos es el cuadrado de lo intrapersonal, es decir, aquello que atañe a nuestro interior, a la relación que nosotros mantenemos con nosotros mismos. El segundo cuadrado es lo interpersonal, o todo lo que tiene que ver con cómo nos relacionamos con los demás.
La mayoría de nosotros jugamos con dados estropeados, bien porque solo tienen un cuadrado de los dos o, porque hacemos un mix extraño de cualidades de uno u otro cuadrado. Sin embargo, para lograr avanzar las casillas de este juego vital con una sonrisa en la cara, es necesario tener ambas partes en perfecto estado.
Muchos conocemos casos de personas que tienen un gran éxito en su relación con los demás, sin embargo, son personas autodestructivas consigo mismas. Y también sabemos de personas que tienen una fortaleza interior asombrosa, pero en sus relaciones sociales son un auténtico desastre. Pero ambos casos, comparten una situación en común, la infelicidad. Es cierto que pueden darse casos de personas que pueden tener un cuadrado solo bien potenciado y ser felices, como por ejemplo un ermitaño. Sin embargo, resulta difícil encontrar una persona que sea feliz solo con el cuadrado interpersonal, ello es así porque las victorias públicas vienen precedidas de las victorias privadas, como bien indica el Dr. Stephen R. Covey en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.
Este artículo toma la idea expuesta por el profesor Covey en el mencionado libro sobre las victorias privadas y públicas, pero se centra no en los hábitos, sino en las cualidades que toda persona debe dominar primero antes de adquirir dichos hábitos. Cualidades que tienen una parte personal y otra parte social, ambas las cuales deben ser totalmente interiorizadas y fomentadas para poder emprender posteriormente, el aprendizaje de los siete hábitos expuestos en la obra del fallecido Sr. Covey.
Estas cualidades son la honestidad, la fidelidad, la fuerza de voluntad y la afectividad que como ya hemos expuesto, tienen un lado intrapersonal y otro lado interpersonal, que juntos forman un cubo gracias a las aristas que yo llamo "diversión-resiliencia".
La honestidad, según la Wikipedia, es "una cualidad humana que consiste en comprometerse y expresarse con coherencia y autenticidad (decir la verdad), de acuerdo con los valores de verdad y justicia. Se trata de vivir de acuerdo a como se piensa y se siente." De forma sencilla podemos decir que se trata de no mentirse a un mismo ni mentir a los demás, de establecer una coherencia entre nuestros pensamientos y nuestros actos. Trabajar la honestidad implica conocer lo que nos motiva, nos mueve, nos impulsa a comportarnos como lo hacemos y ver si esa acción, es coincidente con lo que realmente sentimos que debemos hacer. La victoria privada de no engañarse a uno mismo es vital para no acabar engañando a los demás.
La fidelidad es la cualidad humana para dar cumplimiento a las promesas. Si uno se ha comprometido debe ser consecuente y llevar a cabo lo pactado. Una mejor forma de entender esa cualidad es recurrir al término lealtad, pero debemos dejar claro que la lealtad es un valor y no una cualidad, para ser fiel uno debe ser leal. La victoria privada necesita que uno debe ser fiel a si mismo, lo que podría llamarse compromiso propio o "compropiomiso". La victoria pública es llevar a cabo los compromisos adquiridos con los demás.
La voluntad es "la cualidad de los seres humanos [...] que les mueve a hacer cosas de manera intencionada. Es la facultad que permite al ser humano gobernar sus actos, decidir con libertad y optar por un tipo de conducta determinado. La voluntad es el poder de elección con ayuda de la conciencia." Sin fuerza de voluntad, nos quedamos quietos y no somos capaces de avanzar hacia ningún lado.
La afectividad es la cualidad con la cual es ser humano experimenta los cambios que se producen en su yo y su entorno. Se manifiesta a través de las emociones y los sentimientos. Todos nos generamos y generamos esos estados emocionales y sentimentales, reconocerlos y saber tratarlos es fundamental para lograr tanto la victoria privada como la pública. Debemos se capaces de identificar aquellas emociones y sentimientos que nos hacen bien o mal para bien potenciarlos o bien, minimizarlos. De igual modo, tenemos que conocer que estados emocionales y sentimentales provocamos y provocan en nosotros las demás personas para actuar de la misma forma.
Estas cuatro cualidades se unen a través de aristas, denominadas "diversión-resiliencia", pues para lograr el dado que garantice nuestro éxito, necesitamos saber que ambos cuadrados necesitan que los vivamos con diversión, es decir, disfrutando el camino. Pero también sabiendo aguantar y sobreponerse a los golpes del destino, es decir, siendo capaces de aceptar los estados de dolor y sufrimiento y saber sobreponerse a ellos.
Ya tienes tu dado para jugar, ahora solo te queda tirar...
El dado que permite el éxito en la vida, como todo dado de seis caras, no deja de ser un cubo que se forma a partir de la unión de dos cuadrados. El primero de ellos es el cuadrado de lo intrapersonal, es decir, aquello que atañe a nuestro interior, a la relación que nosotros mantenemos con nosotros mismos. El segundo cuadrado es lo interpersonal, o todo lo que tiene que ver con cómo nos relacionamos con los demás.
La mayoría de nosotros jugamos con dados estropeados, bien porque solo tienen un cuadrado de los dos o, porque hacemos un mix extraño de cualidades de uno u otro cuadrado. Sin embargo, para lograr avanzar las casillas de este juego vital con una sonrisa en la cara, es necesario tener ambas partes en perfecto estado.
Muchos conocemos casos de personas que tienen un gran éxito en su relación con los demás, sin embargo, son personas autodestructivas consigo mismas. Y también sabemos de personas que tienen una fortaleza interior asombrosa, pero en sus relaciones sociales son un auténtico desastre. Pero ambos casos, comparten una situación en común, la infelicidad. Es cierto que pueden darse casos de personas que pueden tener un cuadrado solo bien potenciado y ser felices, como por ejemplo un ermitaño. Sin embargo, resulta difícil encontrar una persona que sea feliz solo con el cuadrado interpersonal, ello es así porque las victorias públicas vienen precedidas de las victorias privadas, como bien indica el Dr. Stephen R. Covey en su libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva.
Este artículo toma la idea expuesta por el profesor Covey en el mencionado libro sobre las victorias privadas y públicas, pero se centra no en los hábitos, sino en las cualidades que toda persona debe dominar primero antes de adquirir dichos hábitos. Cualidades que tienen una parte personal y otra parte social, ambas las cuales deben ser totalmente interiorizadas y fomentadas para poder emprender posteriormente, el aprendizaje de los siete hábitos expuestos en la obra del fallecido Sr. Covey.
Estas cualidades son la honestidad, la fidelidad, la fuerza de voluntad y la afectividad que como ya hemos expuesto, tienen un lado intrapersonal y otro lado interpersonal, que juntos forman un cubo gracias a las aristas que yo llamo "diversión-resiliencia".
La honestidad, según la Wikipedia, es "una cualidad humana que consiste en comprometerse y expresarse con coherencia y autenticidad (decir la verdad), de acuerdo con los valores de verdad y justicia. Se trata de vivir de acuerdo a como se piensa y se siente." De forma sencilla podemos decir que se trata de no mentirse a un mismo ni mentir a los demás, de establecer una coherencia entre nuestros pensamientos y nuestros actos. Trabajar la honestidad implica conocer lo que nos motiva, nos mueve, nos impulsa a comportarnos como lo hacemos y ver si esa acción, es coincidente con lo que realmente sentimos que debemos hacer. La victoria privada de no engañarse a uno mismo es vital para no acabar engañando a los demás.
La fidelidad es la cualidad humana para dar cumplimiento a las promesas. Si uno se ha comprometido debe ser consecuente y llevar a cabo lo pactado. Una mejor forma de entender esa cualidad es recurrir al término lealtad, pero debemos dejar claro que la lealtad es un valor y no una cualidad, para ser fiel uno debe ser leal. La victoria privada necesita que uno debe ser fiel a si mismo, lo que podría llamarse compromiso propio o "compropiomiso". La victoria pública es llevar a cabo los compromisos adquiridos con los demás.
La voluntad es "la cualidad de los seres humanos [...] que les mueve a hacer cosas de manera intencionada. Es la facultad que permite al ser humano gobernar sus actos, decidir con libertad y optar por un tipo de conducta determinado. La voluntad es el poder de elección con ayuda de la conciencia." Sin fuerza de voluntad, nos quedamos quietos y no somos capaces de avanzar hacia ningún lado.
La afectividad es la cualidad con la cual es ser humano experimenta los cambios que se producen en su yo y su entorno. Se manifiesta a través de las emociones y los sentimientos. Todos nos generamos y generamos esos estados emocionales y sentimentales, reconocerlos y saber tratarlos es fundamental para lograr tanto la victoria privada como la pública. Debemos se capaces de identificar aquellas emociones y sentimientos que nos hacen bien o mal para bien potenciarlos o bien, minimizarlos. De igual modo, tenemos que conocer que estados emocionales y sentimentales provocamos y provocan en nosotros las demás personas para actuar de la misma forma.
Estas cuatro cualidades se unen a través de aristas, denominadas "diversión-resiliencia", pues para lograr el dado que garantice nuestro éxito, necesitamos saber que ambos cuadrados necesitan que los vivamos con diversión, es decir, disfrutando el camino. Pero también sabiendo aguantar y sobreponerse a los golpes del destino, es decir, siendo capaces de aceptar los estados de dolor y sufrimiento y saber sobreponerse a ellos.
Ya tienes tu dado para jugar, ahora solo te queda tirar...
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Friday, August 24, 2012
¿Juegas?
Las reglas son muy fáciles, tienes hasta las doce de la noche de mañana para regalar una sonrisa y un gracias a esas personas que, por uno u otro motivo, te hacen ser GRANDE, asi que ya sabes, házselo saber, diles con una buena sonrisa....
¡¡¡GRACIAS!!!
Luego si quieres, puedes contarme cómo te ha ido....
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Tuesday, August 21, 2012
Mis Maestros XXV: Mark Twain
"Aléjate de la gente que trata de empequeñecer tus ambiciones. La gente
pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande, te hace sentir
que tú también puedes ser grande."
Mark Twain, escritor.
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Sunday, August 19, 2012
Mis Maestros XXIV: Lawrence de Arabia
Potter: [trying to copy Lawrence's snuffing a match with his fingers] Oooh! It damn well hurts.
Lawrence: Certainly it hurts.
Potter: Well, what's the trick, then?
Lawrence: The trick, William Potter, is not minding that it hurts.
Traducción
Potter: [intentando copiar a Lawrence apagando una cerilla con sus dedos] ¡Ey! ¡Maldita sea, duele!
Lawrence: Claro que duele.
Potter: Bien, entonces, ¿cuál es el truco?
Lawrence: El truco, William Potter, es que no te importe que duela.
Lawrence: Certainly it hurts.
Potter: Well, what's the trick, then?
Lawrence: The trick, William Potter, is not minding that it hurts.
Traducción
Potter: [intentando copiar a Lawrence apagando una cerilla con sus dedos] ¡Ey! ¡Maldita sea, duele!
Lawrence: Claro que duele.
Potter: Bien, entonces, ¿cuál es el truco?
Lawrence: El truco, William Potter, es que no te importe que duela.
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Tuesday, August 14, 2012
La semilla de tu potencial
La semilla de tu potencial solo puede crecer si la plantas en el frondoso campo de tu cuerpo, la abonas con la invencible fuerza de tu mente, la riegas con el agua del sudor de tu constancia y la pones a la luz del brillo intenso de tu corazón.
La tienes en tu mano.... ¿estás dispuesto a plantarla?
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Tuesday, August 07, 2012
La importancia de conjugar
¿En qué tiempo conjugas tu vida?
Los modos irrealis señalan acciones o eventos irreales o
abstractos, tales como la necesidad, la posibilidad, el deseo o anhelo,
el miedo, o una parte del razonamiento contra-factual.
"Si lo supiera.......
"Si lo viera
"Si pudiera hacerlo
"Si tuviera...
"Si no fuera por...
" VIVIRÍA si...
estás conjugando tu vida en CONDICIONAL!
Los modos realis hace referencia a una categoría de modos gramaticales que señalan eventos o acciones reales.
"Yo corro....
"Yo hago...
"Yo rio...
"Yo amo...
"Yo lucho
"Yo VIVO....
estás conjugando tu vida en PRESENTE!
¿Tú cuál eliges?
"Si lo supiera.......
"Si lo viera
"Si pudiera hacerlo
"Si tuviera...
"Si no fuera por...
" VIVIRÍA si...
estás conjugando tu vida en CONDICIONAL!
Los modos realis hace referencia a una categoría de modos gramaticales que señalan eventos o acciones reales.
"Yo corro....
"Yo hago...
"Yo rio...
"Yo amo...
"Yo lucho
"Yo VIVO....
estás conjugando tu vida en PRESENTE!
¿Tú cuál eliges?
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Saturday, August 04, 2012
¿Qué necesitas para volar?
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Wednesday, July 18, 2012
¡Oye mi rugido!
Es la hora de los héroes, es la hora de los constantes, los perseverantes, los que se imponen a las situaciones con pasión y arrojo. No podemos escojer el contexto, pero mientras que los pesimistas lloran por no poder hacer nada y los optimistas, se engañan entre risas de espera por un tiempo mejor, los auténticos valientes entienden que la victoria necesita un ponerse en marcha, la felicidad se encuentra en el camino y el éxito en intentarlo con todas las fuerzas. Tú eres el león.
Eres el héroe de tu vida. Los héroes, al contrario de lo que muchos piensan, no carencen de miedo, eso sólo le ocurre a los inconscientes, sino que se enfrentan a ellos. Si la situación que te rodea es dura, recuerda quién eres y que sabes vencer tus batallas. Acepta el desierto, abrázalo y asume que la travesía será ardua, larga y dolorosa, pero en ella encontrarás la fuerza y la energía que te permitirán salir ganador. Tú eres el león.
No permitas que lo que te rodea gane la guerra de cambiarte, permance fiel a tu yo, a lo que sabes que es la raíz más profunda y rica de tu ser. Deben ser tu tronco y tus ramas llenas de hojas las que se adapten al inverno o al verano, pero tus raices, tu auténtico ser no puede ser devorado por el veneno pútrido del ambiente. Tú eres el león.
No puedes obsequiarte con el lujo de la derrota en tu esencia, de verte reflado en el espejo y no reconocer la imagen que la superficie de cristal pulida te devuelve. Lucha, aguanta, saca fuerzas de flaqueza y deja salir el grito de guerra que te hace único, auténtico, especial, en definitiva, que te hacer ser tú. Tú eres el león.
Alza a lo más alto tu rugido, que se escuche en todo confín de la sabana, tu fuerza, tu ser, tu energía. Que tu orgullo ruja cual león, que todos sientan tu poder, tu luz, tu ser. ¡Oye tu rugido! Tú eres el león.
GRITA BIEN ALTO
¡OYE MI RUGIDO!
Eres el héroe de tu vida. Los héroes, al contrario de lo que muchos piensan, no carencen de miedo, eso sólo le ocurre a los inconscientes, sino que se enfrentan a ellos. Si la situación que te rodea es dura, recuerda quién eres y que sabes vencer tus batallas. Acepta el desierto, abrázalo y asume que la travesía será ardua, larga y dolorosa, pero en ella encontrarás la fuerza y la energía que te permitirán salir ganador. Tú eres el león.
No permitas que lo que te rodea gane la guerra de cambiarte, permance fiel a tu yo, a lo que sabes que es la raíz más profunda y rica de tu ser. Deben ser tu tronco y tus ramas llenas de hojas las que se adapten al inverno o al verano, pero tus raices, tu auténtico ser no puede ser devorado por el veneno pútrido del ambiente. Tú eres el león.
No puedes obsequiarte con el lujo de la derrota en tu esencia, de verte reflado en el espejo y no reconocer la imagen que la superficie de cristal pulida te devuelve. Lucha, aguanta, saca fuerzas de flaqueza y deja salir el grito de guerra que te hace único, auténtico, especial, en definitiva, que te hacer ser tú. Tú eres el león.
Alza a lo más alto tu rugido, que se escuche en todo confín de la sabana, tu fuerza, tu ser, tu energía. Que tu orgullo ruja cual león, que todos sientan tu poder, tu luz, tu ser. ¡Oye tu rugido! Tú eres el león.
GRITA BIEN ALTO
¡OYE MI RUGIDO!
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Monday, June 25, 2012
El viento
El barco surcaba la superficie azul del océano con sus velas desplegadas al viento, los tres marineros de la nave miraban la inmensidad que se descubría ante sus ojos mientras la luz del sol bañaba su morena piel. De pronto P se dirigió al resto de sus compañeros:
- Vereís como dentro de nada el viento amainará y perderemos velocidad.
- Verás como no P.- Le dijo O con una sonrisa amplia.- Este maravilloso vientecillo seguirá así hasta que llegemos a puerto.
Mientras tanto R permanecía callado y los observaba muy atento, pero sin dejar de vigilar que los cabos estuviesen bien atados, controlando que las velas estuviesen bien orientadas y el barco siguiese el rumbo marcado según el mapa.
- Siempre surgen imprevistos O, si no es el viento será una tormenta, el mar es muy traicionero, siempre depara sospresas desagradables. No me fio un pelo. Hay algo que me está dando mala espina.
- Tú siempre con tus predicciones P. Hazme caso siéntate en cubierta, relájate y disfruta de la travesía.
R seguía a lo suyo comprobando los instrumentos de navegación, yendo de un lado para otro para comprobar que todo estaba en su sitio. Se detenía un segundo en popa miraba el cielo, cerraba los ojos, llenaba sus pulmones del refrescante aire y un intenso olor a sal le inundaba. Pero permanecía callado.
De pronto, el viento dejó de soplar, las velas del barco se desinflaron y el barco comenzó a perder velocidad hasta que quedó a mercer del dulce movimiento del agua, en un vaivén suave y casi imperceptible. P se levantó y soltó un largo bufido:
- ¡Ves O! Te lo dije, nunca puedas esperar nada bueno del mar y mucho menos de algo tan cambiante como el viento. ¡Maldita sea! ¿Qué haremos ahora? Seguro que cuando vuelva, aún por encima, soplará en la dirección contraria, ¡ya verás, te lo digo yo!
- No P, verás como no, tranquilízate y si el viento cambia de sentido, esperaremos a que vuelva a soplar en la dirección correcta. ¡Eres un manojo de nervios siempre! Así no llegarás a viejo.
La situación no sobresaltó mucho a R, no le gustaba era evidente, pero no se dejó llevar por el desánimo ni la complacencia. Recogió las velas, miró de nuevo sus instrumentos, anotó la posición en el cuaderno de bitácora y estudió el último informe metereológico que habían recibido. De improviso, el viento comenzó a soplar de nuevo:
- ¡Ja, te lo dije o no te lo dije O! Ahora sopla en la dirección contraria.
- Tranquilo P, ya volverá a cambiar.
R se dirigió al mástil, desplegó solo una vela, ajustó la botavara y tomó el timón para correjir el rumbo. Desde luego no era un buen viento pues no les permitia ir a todo trapo, pero era mejor que nada. Aún no había pronunciado palabra.
Al cabo de un tiempo, el viento volvió a soplar con fuerza en el sentido correcto y mientras P aseguraba que sería una situación breve y que volvería a cambiar para complicar más las cosas, O no paraba de repetirle que a igual que había dejado de soplar, cambiado el rumo y regresado a la situación óptima, con calma y pacienca, la situación volvería a solucionarse si se volviese a estropear. R al mismo tiempo que ellos hablaban, desplegó todas las velas, fijó otra vez la botavara y tomó el timón.
Después de dos horas más de navegación donde el viento y las olas no dejarón de cambiar y modificar la situación, los tres marineros vieron puerto por fin. P y O siguieron intercambiando comentarios y R seguió callado.
Atracado el barco en el muelle y con los pies en tierra firme, al fin R habló:
- ¡Hemos llegado!
El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas.
- Vereís como dentro de nada el viento amainará y perderemos velocidad.
- Verás como no P.- Le dijo O con una sonrisa amplia.- Este maravilloso vientecillo seguirá así hasta que llegemos a puerto.
Mientras tanto R permanecía callado y los observaba muy atento, pero sin dejar de vigilar que los cabos estuviesen bien atados, controlando que las velas estuviesen bien orientadas y el barco siguiese el rumbo marcado según el mapa.
- Siempre surgen imprevistos O, si no es el viento será una tormenta, el mar es muy traicionero, siempre depara sospresas desagradables. No me fio un pelo. Hay algo que me está dando mala espina.
- Tú siempre con tus predicciones P. Hazme caso siéntate en cubierta, relájate y disfruta de la travesía.
R seguía a lo suyo comprobando los instrumentos de navegación, yendo de un lado para otro para comprobar que todo estaba en su sitio. Se detenía un segundo en popa miraba el cielo, cerraba los ojos, llenaba sus pulmones del refrescante aire y un intenso olor a sal le inundaba. Pero permanecía callado.
De pronto, el viento dejó de soplar, las velas del barco se desinflaron y el barco comenzó a perder velocidad hasta que quedó a mercer del dulce movimiento del agua, en un vaivén suave y casi imperceptible. P se levantó y soltó un largo bufido:
- ¡Ves O! Te lo dije, nunca puedas esperar nada bueno del mar y mucho menos de algo tan cambiante como el viento. ¡Maldita sea! ¿Qué haremos ahora? Seguro que cuando vuelva, aún por encima, soplará en la dirección contraria, ¡ya verás, te lo digo yo!
- No P, verás como no, tranquilízate y si el viento cambia de sentido, esperaremos a que vuelva a soplar en la dirección correcta. ¡Eres un manojo de nervios siempre! Así no llegarás a viejo.
La situación no sobresaltó mucho a R, no le gustaba era evidente, pero no se dejó llevar por el desánimo ni la complacencia. Recogió las velas, miró de nuevo sus instrumentos, anotó la posición en el cuaderno de bitácora y estudió el último informe metereológico que habían recibido. De improviso, el viento comenzó a soplar de nuevo:
- ¡Ja, te lo dije o no te lo dije O! Ahora sopla en la dirección contraria.
- Tranquilo P, ya volverá a cambiar.
R se dirigió al mástil, desplegó solo una vela, ajustó la botavara y tomó el timón para correjir el rumbo. Desde luego no era un buen viento pues no les permitia ir a todo trapo, pero era mejor que nada. Aún no había pronunciado palabra.
Al cabo de un tiempo, el viento volvió a soplar con fuerza en el sentido correcto y mientras P aseguraba que sería una situación breve y que volvería a cambiar para complicar más las cosas, O no paraba de repetirle que a igual que había dejado de soplar, cambiado el rumo y regresado a la situación óptima, con calma y pacienca, la situación volvería a solucionarse si se volviese a estropear. R al mismo tiempo que ellos hablaban, desplegó todas las velas, fijó otra vez la botavara y tomó el timón.
Después de dos horas más de navegación donde el viento y las olas no dejarón de cambiar y modificar la situación, los tres marineros vieron puerto por fin. P y O siguieron intercambiando comentarios y R seguió callado.
Atracado el barco en el muelle y con los pies en tierra firme, al fin R habló:
- ¡Hemos llegado!
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Relato
Monday, June 18, 2012
Algún día... sea por fin AHORA
Algún día decidirás levantarte del cómodo sillón en el que te
encuentras postrado y verte en un espejo de verdad. Escogerás al fin ver
la imagen que en él se refleja y desvestirte de las excusas, los auto
engaños y las justificaciones, esas ropas que te abrigaban y falsamente
te protegen de tus frios miedos.
Algún día, ya desnudo ante mi mismo, verás todas las capacidades que durante tanto tiempo te has estado ocultando, las mismas van a permitir despertar los sueños que castigaste a un coma profundo. Los ojos antes ciegos de tus caras por fin verán la auténtica alma que mantenías atada con las cadenas de tu incertidumbre.
Algún día decidirás vivir conforme a tus aspiraciones y sueños. Algún día comenzarás a entender la importancia de una sonrisa, el valor de tus sentimientos y la grandeza de todas las emociones que te envuelven. Eligirás reír más, saltar más, correr más, jugar más, pasar más tiempo con o darle más besos a. Dejarás al fin únicamente de correr y comenzarás a disfrutar del paisaje y tus sensaciones y mientras así lo haces, comprenderás que quieres compartir mucho más con las personas que tú así decidas.
Algún día por fin lucharás por llevar a cabo eso que, durante mucho tiempo, tanto miedo te ha dado. No permitirás que nadie decida tu tiempo, comprenderás que las agujas del reloj solo van hacia adelante, todo un mundo de oportunidades que se abre ante tí y no desearás más regresar a Macondo, ese recuerdo en el recodo de tu mente. Desterrarás al olvido el imperio del pasado y el miedo al futuro, cantarás por fin el himno al ahora y comenzarás a conjugar en presente.
Algún día serás capaz de completar la definición de esas palabras que desde hace tiempo te resultanban incomprensibles y vacías. Escribirás los renglones de tu libro con los hechos que te inspirarán la pasión, el amor, la felicidad, la emoción, la valentía y el compromiso contigo mismo y para con todos los demás. Y serás consciente que ellas serán las armas que te permitan vencer tus miedos.
Si, algún día serás consciente de lo todo lo que te sobra y te resta movimiento, de que tú decides las piedras con las que llenas tu mochila y aquellas que arrojas a un lado del camino. Porque la imagen que verás en el espejo será la de un triunfador por el simple hecho de intentarlo, de un valiente por enfrentarse a sus miedos, de una sonrisa en tu cara porque la felicidad se ha convertido en una de tus metas.
Todo ello puedes llegar a hacerlo algún día, pero no esperes a que llege ese día, no decidas que sea mañana, toma la decisión de que ese algún día, no sea un alguno cualquiera, que ese momento, que ese algún día, sea AHORA.
Algún día, ya desnudo ante mi mismo, verás todas las capacidades que durante tanto tiempo te has estado ocultando, las mismas van a permitir despertar los sueños que castigaste a un coma profundo. Los ojos antes ciegos de tus caras por fin verán la auténtica alma que mantenías atada con las cadenas de tu incertidumbre.
Algún día decidirás vivir conforme a tus aspiraciones y sueños. Algún día comenzarás a entender la importancia de una sonrisa, el valor de tus sentimientos y la grandeza de todas las emociones que te envuelven. Eligirás reír más, saltar más, correr más, jugar más, pasar más tiempo con o darle más besos a. Dejarás al fin únicamente de correr y comenzarás a disfrutar del paisaje y tus sensaciones y mientras así lo haces, comprenderás que quieres compartir mucho más con las personas que tú así decidas.
Algún día por fin lucharás por llevar a cabo eso que, durante mucho tiempo, tanto miedo te ha dado. No permitirás que nadie decida tu tiempo, comprenderás que las agujas del reloj solo van hacia adelante, todo un mundo de oportunidades que se abre ante tí y no desearás más regresar a Macondo, ese recuerdo en el recodo de tu mente. Desterrarás al olvido el imperio del pasado y el miedo al futuro, cantarás por fin el himno al ahora y comenzarás a conjugar en presente.
Algún día serás capaz de completar la definición de esas palabras que desde hace tiempo te resultanban incomprensibles y vacías. Escribirás los renglones de tu libro con los hechos que te inspirarán la pasión, el amor, la felicidad, la emoción, la valentía y el compromiso contigo mismo y para con todos los demás. Y serás consciente que ellas serán las armas que te permitan vencer tus miedos.
Si, algún día serás consciente de lo todo lo que te sobra y te resta movimiento, de que tú decides las piedras con las que llenas tu mochila y aquellas que arrojas a un lado del camino. Porque la imagen que verás en el espejo será la de un triunfador por el simple hecho de intentarlo, de un valiente por enfrentarse a sus miedos, de una sonrisa en tu cara porque la felicidad se ha convertido en una de tus metas.
Todo ello puedes llegar a hacerlo algún día, pero no esperes a que llege ese día, no decidas que sea mañana, toma la decisión de que ese algún día, no sea un alguno cualquiera, que ese momento, que ese algún día, sea AHORA.
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Thursday, June 14, 2012
Brevísimos XX: Valentía
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Monday, June 11, 2012
Mis Maestros XXIII: Louis Armstrong
"Seems to me, it aint the world that's so bad but what we're doin' to it. And all I'm saying is, see, what a wonderful world it would be if only we'd give it a chance. Love baby, love. That's the secret, yeah. If lots more of us loved each other, we'd solve lots more problems. And then this world would be better. That's wha' ol' Pops keeps saying."
Introducción de Louis Armstrong a la versión de 1970 de
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Monday, May 28, 2012
Brevísimos XIX: Lunes
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Sunday, May 27, 2012
Mis Maestros XXII: Intocable (Intouchables - 2011)
¡Para ver, disfrutar y aprender!
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Thursday, May 24, 2012
When You're Smiling
When you're smilin', when you're smilin'
The whole world smiles with you
When you're laughin', when you're laughin'
The sun comes shinin' through
But when you're cryin', you bring on the rain
So stop that cryin', be happy again
Keep on smilin', 'cause when you're smilin'
The whole world smiles with you
When you're smilin', when you're smilin'
The whole world, it smiles with you
When you're laughin', oh babe, when you're laughin'
The sun would-a come shining through
But when you're cryin', you bring on the rain
So stop that sighin', come on and be happy again
Keep on smilin', 'cause when you're smilin', baby
The whole world smiles with you
The whole world smiles with you
When you're laughin', when you're laughin'
The sun comes shinin' through
But when you're cryin', you bring on the rain
So stop that cryin', be happy again
Keep on smilin', 'cause when you're smilin'
The whole world smiles with you
When you're smilin', when you're smilin'
The whole world, it smiles with you
When you're laughin', oh babe, when you're laughin'
The sun would-a come shining through
But when you're cryin', you bring on the rain
So stop that sighin', come on and be happy again
Keep on smilin', 'cause when you're smilin', baby
The whole world smiles with you
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Saturday, May 19, 2012
¿Victoria o derrota?
Todos tus intentos son un éxito. Unas veces ganas y otras veces aprendes.
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