Wednesday, April 29, 2015

Der Ring des Nibelungen y de como Wagner pasa de Schopenhauer a Goethe

Todo en Wagner es grandioso, pero si nos adentramos en Der Ring des Nibelungen (El anillo del nibelungo), entonces esa grandiosidad nos supera por todos lados. Ya no es que se trate de una ópera, sino de cuatro, es decir, una tetralogía compuesta por El oro del Rin (Das Rheingold), La valquiria (Die Walküre), Sigfrido (Siegfried) y El ocaso de los dioses (Götterdämmerung). Más de 15 horas de ópera que el compositor alemán tardó 26 años en componer, desde 1848 a 1874.

Sin embargo, la auténtica maravilla de Der Ring no está tanto en sus números, que lo son y grandiosos sin duda, sino en su temática. Aquí encontramos la lucha del deber y la libertad, del amor y el rencor, de la política, la guerra, los conflictos y la redención y el perdón. La obra de Wagner es uno de los mayores compendios de representación mediante la música y la voz, de los grandes temas de la humanidad y su filosofía. Esto no debe de extrañarnos, pues Wagner es un gran devoto de la filosofía, sobre todo alemana.

Uno de los mayores atractivos de Der Ring es precisamente, la evolución ideológica que sufre el compositor desde que comienza su composición hasta el final de la misma en Götterdämmerung (El ocaso de los dioses). De forma breve podemos resumir el argumento completo de la obra como los acontecimientos que desde el robo de oro del Rin y la creación del anillo por Alberich hasta la destrucción del Walhalla y los propios dioses y la devolución del mismo al Rin por la valquiria Brunilda.

Todo comienza por acto de resentimiento y rencor, ante el rechazo que por parte de las hijas del Rin sufre Alberich. Tras la creación del anillo, con su enorme poder, todos los personajes que entran bajo su influencia, incluso sus portadores, acaban sufriendo su maldición, viendo como todo lo que desean acaba siendo destruido.

Para Wagner, la creación del anillo supone un acto de traición a la propia naturaleza, pues ante la negativa del amor por parte de las hijas del Rin, Alberich intenta que le amen por la fuerza, es decir, mediante el poder, que para el compositor alemán tiene su más fiel reflejo en la política. Así, si la naturaleza del hombre es el amor, su componente político es la traición a ese estado y todo lo que de ella emana es dominación y destrucción. Debemos recordar que por aquel entonces, Wagner  es un claro anarquista, partidario del pensamiento de Bakunin, cercano a las teses del editor radical August Röckel e influido por las ideas de Proudhon. El propio Bernard Shaw incluso defiende que todo Der Ring es una defensa socialista y una crítica a la sociedad industrial.

Sin embargo, 26 años son muchos años para seguir manteniendo la misma postura ideológica en a convulsa Alemania de finales del siglo XIX. El autor de hecho, no olvida a uno de sus grandes filósofos de cabecera, Schopenhauer. Si en algún momento creyó en la utopía socialista, posteriormente dejó que su Der Ring evolucionase por cauces más cercanos a ese pesimismo burgués que también representó el filósofo de Danzing.

Recordemos que para Schopenhauer la vida burguesa está marcada principalmente por descubrir que todo intento, acción o hecho es en vano ante la muerte. Da igual lo que hagamos, no hay posibilidad de trascender al funesto final, al eterno fin.

Esto es así porque para Schopenhauer ninguna de las ideas burguesas imperantes es real excepto una, la individualización. Ya no existe un proyecto en común, solo la palpable realidad de un ser individual perdido en un mundo lleno de voluntades individuales abocadas a la muerte, al olvido.

Para él, la única forma de actuación es la voluntad, que da pie a las ideas que únicamente pueden ser puestas en solfa por el individuo, así, la realidad es una lucha constante de voluntades, de ideas, de individuos que se saben muertos, pero que aún así, luchan en una batalla sin sentido. Pero esta formulación nos lleva más allá, nos conduce a la visión de un mundo sin posibilidad de trascendencia, sin posibilidad de permanencia más lejos de la muerte, es decir, no es posible ningún tipo de teodecia, no es posible ningún tipo de religión, de Dios.

Si la propia acción es condena, la única salvación posible es la no acción, el detener esa voluntad, es decir, la redención viene de mano de la contemplación. El apartarse del mundo, el negarse a llevar a cabo la voluntad de las ideas a través de uno, significa evitar entrar en el fango de la cruel batalla que supone la vida. El asceta no es más feliz, simplemente ha entendido que nada puede hacer para evitar el fatal final, pero precisamente por ello, por entender que nada se puede realizar, nada hace y por ende, se evita los crueles sufrimientos de un mundo lleno de crueldad y maldad. Frente al idealismo positivo de Kant e incluso de Liebniz, para Schopenhauer estamos en el peor de los mundos posibles y lo único que queda por hacer, es no hacer nada y esperar nuestro tránsito sin sentido procurando crear el menor mal posible.

Sin embargo, Wagner da un giro más y no se queda en el pensamiento negativo del filósofo de la voluntad, sino que para terminar su obra, prefiere quedarse con las ideas de Goethe. A pesar de todo el daño sufrido, a pesar de la destrucción del Walhalla y los propios dioses, Wagner desea acabar su gran tetratología volviendo al amor, porque es consciente que solo a través del amor, puede salvarse el hombre, la propia humanidad. Por eso, sus últimas notas son totalmente influidas por Goethe y no por Schopenhauer.

Y es Fausto su referente más concreto, porque es Brunilda el Fausto de Goethe. Es ella la que se da cuenta y pronuncia, como el personaje de la obra de Goethe ese "detente, ¡eres tan bello!". Porque al igual que Fausto, Brunilda descubre que la única forma de vencer a la muerte es aceptarla y dotarla de significado que no es otro significado que el ideal kantiano, a saber, libertad y felicidad en un Bien Supremo. Se trata de ayudar, de colaborar con todas las fuerzas a crear un pueblo libre sobre una tierra libre. Brunilda acepta su destino y sabe que la única salvación posible es el sacrificio en pos de los demás, de amor supremo.

Se cierra así el ciclo, donde la política que acabó desterrando al amor, acaba siendo destruida por él, porque no hay otro poder en la tierra que se le pueda equiparar.

Sunday, April 19, 2015

Reflexiones en torno a Debussy: un amor arabesco.

El amor siempre es un juego sin fin,  unas veces se es el amante y otras veces se es el amado y las menos, amante y amado juegan al mismo tiempo.

Eros, sin duda. Pocos compositores han logrado dar un triunfo tan aplastante a ese dios del amor caprichoso, díscolo, rebelde, pasional, intenso, sensual y sexual como Claude Debussy. Sumergirse en la música del compositor francés no es como esa grandiosidad tonal de Beethoven; ni la divertida e inteligente musicalidad de Mozart; ni incluso voluntaria y desgarrada orquestación como puede proponernos Wagner; no, Debussy nos propone sumergirnos a pequeños pasos, hacerlo de modo que poco a poco, en cada nota, en cada centímetro de agua que nos va cubriendo, sintamos en nuestra piel el contacto del líquido elemento. Se trata de una danza, de un baile, de un ritual arcaico de conexión.

Debussy es el gran compositor de ese Eros porque cada una de sus notas son pequeñas pinceladas, escuetas y sinuosas líneas que se dibujan y re-dibujan, se unen, retuercen, juntan, curvan, giran y se pierden en mil y una formas delicadas y bellas. Su amor es un amor hedonista en el más puro sentido de la palabra, un amor de idas y venidas, de juegos, de sueños y despertares, de impulsos y pulsos, de miradas, susurros y caricias, pero también de besos, de tacto y contacto, de pasión. Como dice el gran Eugenio Trías en su monumental El canto de las sirenas, sobre el sujeto de ese Eros es "El sujeto de un deseo marcadamente erótico y sensual, que se suspende y estanca en su propia delectación narcisista, sin antecedente ni consecuente..."

El amor que nos compone musicalmente Debussy es un amor de constante encuentro y desencuentro, donde el acto de coqueteo es simplemente bello por el mero hecho de lo efímero, sin más, donde la belleza es lo relevante, sin importar más allá razones de peso impuestas por una voluntad marcada hacia un destino, sea éste el que sea. Todo lo contrario, Eros odia la voluntad, allí donde ésta aparece, él desaparece, porque él es libertad, es vaguedad, es agua en constante movimiento sin dirección alguna, es mero juego por el juego. La música de Debussy descubre el tempo, la importancia del tiempo de cada nota en su justo momento, de cada gesto como lo son en el amor que musicalmente representa, cada mirada, cada sonrisa, cada palabra dicha y callada.

Dos amantes que para el compositor francés son dos notas, dos almas tonales que pueden ser dibujadas en infinitud de sonidos fuera de las cadenas de la voluntad, fuera de la escala tradicional, porque esas dos notas, bellas en sí, encuentran su belleza en cada momento, en cada nota justa, en cada sonido que ese instante decida sonar. No hay intención, sino tentación. No hay color dominante, sino colores unidos, mezclados, pintados a trazos suaves y delicados. Es la belleza sin explicación, simplemente porque sí.

Ese amor no pide reglas, pide tiempo. Ese amor no espera resultados, juega sin remisión. Ese amor es un amor callado pero de infinitos mensajes hablados a través de miradas y sonrisas. Un amor donde las palabras están silenciadas porque las frases se componen con los ojos y los labios. Ahí es donde triunfa lo sensual, el goce, el placer, el capricho, el arabesco. Un amor mudo pero intenso en música, porque como bien acertó a comprender Debussy, la música es lo único que puede dibujar al Eros.

Saturday, April 18, 2015

Cómo iba a sospechar que lo fácil iba a ser decirte adiós

Cómo iba a sospechar que lo fácil iba a ser decirte adiós,
cómo podía yo imaginarlo,
si simplemente me había preparado para no sangrar,
pero no para la cicatriz que tu partida me iba a dejar.

Cómo iba yo a sospechar, cómo,
que luego, ahora, después del adiós,
iba a vivir tu ausencia,
anhelar tus besos,
temblar por la falta de tus caricias,
llorar, porque no puedo ver tus ojos,
cómo lo iba yo a imaginar,
cómo.

Maldita cicatriz que no para recordarme,
cada amanecer y anochecer,
en cada muda palabra y sonoro silencio,
tus manos y tu pecho,
cada uno de tus negros luceros,


Cómo iba a sospechar que lo fácil iba a ser decirte adiós...

Friday, February 27, 2015

El espacio

Mira,
es allí, justo allí,
donde lo que no es, lo es todo,
donde los bordes se tocan sin mezclarse,
donde el limite se transforma en recorrido,
justo allí,
donde me encontré y me perdí.

El preciso lugar
en que me desdibuje para volver a pintarme de nuevo,
el espacio en el cual cada átomo de mi cuerpo,
vivió y murió,
se fusionó  y se fisionó,
donde lo infinito besó lo finito.

El sitio donde
recordé y olvidé,
nací y morí,
amé,
reí,
lloré,
y soñé.

Es allí, justo allí,
ven...

Thursday, December 11, 2014

La ventana

Era preciosa. La veía una y otra vez desde la ventana de su casa y cada vez que la miraba, no podía evitar sentir un torbellino de sensaciones que recorrían todo su cuerpo desde el primer pelo de su cabeza hasta la última parte de las uñas de sus pies.

Se sentaba siempre en el mismo banco de madera, el que estaba situado cerquita de la pequeña fuente de la que brotaba un constante y fino chorro de agua fresca y cristalina. Abrazando a la fuente, un pequeño jardín con césped tapizado con rosas, azucenas, petunias, camelias y algún que otro tulipán. El sol de la mañana pintaba de dorado la escena y a buen seguro, pensaba él, permitiría que el frío del invierno fuese menos riguroso, al calentar con suavidad su rostro y sus manos.

Siempre repetía la misma rutina. Llegaba pausada, tranquila, lucía con un gorro, una bufanda, guantes a juego, que acompañaba con un buen abrigo y unos pantalones vaqueros. Portaba consigo un pequeño bolso del que sacaba un libro que colocaba en su regazo una vez sentada, mientras que con su mano derecha, depositaba en el banco un vaso de papel. Él especulaba, dependiendo del color de su ropa, el contenido de aquel siempre presente vaso. Si vestía tonos ocres y marrones, la imaginaba tomando un amargo y potente café; si por el contrario, optaba por algo más tradicional y elegante, creía que era un té, un buen té inglés como le gustaba él, con ese olor de la bergamota ascendiendo lentamente e impregnando el ambiente con su cálido aroma. Sin embargo, era cuando la veía de rojos y blancos, cuando más le gustaba, pues sospechaba entonces que su vaso contenía un dulce chocolate, caliente y cremoso, capaz de hacer entrar en calor su cuerpecito a pesar del frío invernal que ya inundaba las calles.

Permanecía en aquel banco durante una hora leyendo y tomando su misteriosa bebida y él, desde la ventana de su casa, la observaba con los ojos bien abiertos, oyendo como su corazón latía acelerado, sabiendo que no era simplemente un capricho, mucho menos un vergonzoso acto de espionaje o de morboso voyerismo. No. Desde el momento en que la vio aparecer el primer día, supo que estaba locamente enamorado de ella. Y esperaba.

Esperaba cada día con ansiedad y un sentimiento de nerviosismo a que ella se presentara a la cita, cierto que a distancia, pero a la vez, tan cercana y tan íntima. Un contacto simplemente roto por una pequeña distancia y el fino cristal de la ventana que, ahora con el invierno, se llenaba de vaho que algunas veces, tenía que limpiar con su temblorosa mano, dando la sensación mientras lo hacía, que le acariciaba lentamente el cabello.

Odiaba los días que la lluvia le impedía verla, pero aún así, se asomaba y se quedaba esperando que ella viniese igualmente. Sabía que no, pero su obstinada mente se negaba a abandonar aquella pobre y fútil esperanza.

Hoy, por suerte para él, lucía un fantástico día de sol que llenaba de luz y color todo el pequeño jardín. Era como si una prematura primavera se instalara por un momento delante de su ventana. Entonces, ella aparecía puntual. Vestía un gorro de lana color rojo y acompañaba su abrigo verde oscuro, con una bufanda del mismo rojo que su gorro y unos guantes de color blanco. Ejecutó el ritual con perfecta armonía y orden. Sentarse, sacer el libro del bolso y colocarlo en su regazo y depositar a su lado derecho el vaso, que hoy, debido a los rojos y verdes, seguro que era de chocolate.

Ahí estaba ella, como todos los días. Con su sonrosada cara acariciada por los rayos del sol, sus suaves manos pasando las páginas del libro o bien, de vez en cuando, acercando a sus labios, el vaso de papel. Si, era todo lo que él llevaba buscando. Sabía, después de tanto tiempo mirándola desde la venta, que hoy sería el día, por fin se atrevería a conocer.

Sin embargo, algo llamó su atención. Un joven que nunca había visto por el pequeño parque se aproximó por la derecha del pequeño sendero que conducía hacia ella. Cuando el joven se encontró delante, le sonrió, y ella le hizo sitio para que sentará a su lado.

No daba crédito a lo que estaba viendo. No quería creerse la escena que allí, delante de su ventana, se estaba desarrollando. No quería, pero por mucho que su cabeza se negara a aceptarlo, algo en su interior le decía que la había perdido, le decía que ella ya no volvería a sentarse nunca más ese ese banco, ese mismo banco rodeado de flores y con una fuente pequeña. Ese banco en el que ella, día tras día, tomaba de un vaso de papel una bebida caliente mientras tranquila y atenta, leía un libro. Sabía que igual que la había encontrado a través de su ventana, la había perdido por estar demasiado tiempo escondido detrás de ella.

Thursday, December 04, 2014

Horizonte de sucesos

A veces,
entre esa hora que no es ayer ni es mañana,
a veces,
en ese límite de lo que fue y lo que será,
a veces,
es bueno dejarse llevar,
a veces,
es bueno mecerse en tus manos,
dejarse acurrucar por tu abrazo cálido,
tocar con las puntas de los dedos el roce de lo intocable,
dejar que hablen lo que no son palabras,
oír lo que no se puede escuchar,
estar y ser con lo que no es ni está.

A veces,
solo a veces,
cuando llega esa hora,
me dejo regresar a tus brazos,
sabiendo que los volveré a abandonar,
cierro mis ojos para ver,
que en esa frontera donde todo y nada es,
donde fui, donde aún soy y donde todavía seré,
el proyecto inacabado de una potencia,
el límite de una incógnita que tiende al infinito,
la indeterminación de una ecuación.

Tuesday, November 25, 2014

La matemáticas del físico poeta

En la más colorida oscuridad,
en el más estruendoso silencio,
se encontraba un cuerpo lleno de una vitalidad mortecina, sorda,
sin notas ni compás,
un cuerpo sin límite ni contexto,
 ni cóncavo ni convexo,
un cuerpo incapaz de tender al más lejano infinito,
un alma sin derivada,
un corazón sin integral,
una vida sin función,
sin imagen,
sin sueños...

La masa de un átomo sin su más elemental bosón,
añorando una onda,
extrañando una partícula,
llorando por cada fotón que le llene de luz,
girando sin sentido al ritmo de un spin sin sentido,
perdido en la conciencia de miles de branas,
desgajado y frágil como el gravitón más ligero,
sin carga,
ni color, ni campo,
sin espacio,
sin tiempo...

Thursday, July 10, 2014

Verbos y verbos

No la busques, no la persigas,
no te detengas en pensarla,
ni planificar en encontrarla.
La felicidad solo conjuga con un verbo,
que es vivir, por tanto, se trata simple y llanamente de

¡VIVIRLA!

Friday, June 20, 2014

Mapa y Territorio

Te busco en los rincones de una oscuridad iluminada,
persigo tu rastro en los claros callejones de luz estrellada,
siguiendo el extraño camino de tu sendero.

Cómo no estar perdido si juego en tu mapa,
cómo no estar loco si me empeño en vivir en tu realidad,
 voluntarioso naufrago soy, abandonado en la isla de tu singularidad.
Todo mi mundo a la papelera desechado, tirado y arrugado,
simplemente por la falsa creencia de encontrarte,
para luego qué, ¿volver amarte?

Extraño en un mundo extraño, soy el loco que se pierde buscando,
por calles de ciudades desconocidas,
tu rastro, tu cara, tu cuerpo nada olvidado.

Voluntarioso vagabundo, borracho marinero,
loco caballero,
elegí la vana y falsa mentira de creer que tu mapa,
era mi territorio,  y ahora,
ya no puedo volver a casa,
ahora ya no queda otra cosa,
que buscarte noche tras noche,
hasta que la Oscuridad por fin me atrape.

Wednesday, May 14, 2014

Mis Maestros XIX: Miguel de Cervantes

Segunda Parte de Don Quijote - Capítulo XXVIII 

En esto, ya estaba a caballo Sancho, ayudado de don Quijote, el cual asimismo subió en Rocinante, y poco a poco se fueron a emboscar en una alameda que hasta un cuarto de legua de allí se parecía. De cuando en cuando daba Sancho unos ayes profundísimos y unos gemidos dolorosos; y, preguntándole don Quijote la causa de tan amargo sentimiento, respondió que, desde la punta del espinazo hasta la nuca del celebro, le dolía de manera que le sacaba de sentido.
- La causa dese dolor debe ser, sin duda -dijo don Quijote-, que, como era el palo con que te dieron largo y tendido, te cogió todas las espaldas, donde entran todas esas partes que te duelen; y si más te cogiera, más te doliera.
- ¡Por Dios -dijo Sancho-, que vuesa merced me ha sacado de una gran duda, y que me la ha declarado por lindos términos! ¡Cuerpo de mí! ¿Tan encubierta estaba la causa de mi dolor que ha sido menester decirme que me duele todo aquello que alcanzó el palo?

Saturday, March 22, 2014

Buenas Noches

Noche tras noche, todos repetían las misma cantinela a sus oídos,
estaba ya cansado de tener que escuchar,
 que por la noche,
solo puedes descansar.

Buenas noches, descansa.
Que descanses, buenas noches.
Que descanses bien.
Todos repetían una y otra ven sin parar.
Y él lo único que quería hacer era algo,
algo mucho más importante que descansar.

Así que una noche,
una de esas en las que siempre le tocaba únicamente descansar,
saco una hoja y se puso escribir,
y al terminar,
cuando le iban acostar
y todos comenzaban el mismo viejo ritual,
él les enseño la hoja,
que escrito tenía con letras grandes :

LA NOCHE NO ES SOLO PARA DESCANSAR,
SINO TAMBIÉN PARA SOÑAR....

Friday, August 02, 2013

Es de noche

Es de noche,
cuando despierto mis sueños,
es de noche,
cuando dejo de imaginar que te tengo,
que te puedo abrazar,
que te puedo besar.

Es de noche,
cuando cierro los ojos,
es de noche,
cuando veo las líneas de tu cuerpo,
las laderas de la montaña
que jamás me cansaré de caminar.


Es de noche,
cuando las estrellas me acompañan,
mientras la brisa cálida entra por la ventana,
es de noche,
en esta noche de verano,
cuando más te siento,
cuando más me cuesta luego,
cuando deja de ser de noche,
saber que ya no estás.
Y yo luego, me duermo y no sueño.

Y a pesar de todo,
es de noche, si, justo ahora,
ahora que es de noche,
cuando más despierto me encuentro,
y sin embargo, más sueño contigo.

Porque es de noche,
cuando apoyo mi cabeza en tu pecho,
y escucho tu respiración,
tu corazón, tu aliento,
es de noche,
cuando por fin me abandono,
y sueño contigo,
estando tu a mi lado,
estando yo despierto,
sueño,
sueño,
sueño contigo,
sueño...

Friday, July 26, 2013

Barrotes

No hay barrotes,
por muy fuertes que sea su hierro,
que detengan mi corazón despierto,
no hay.

No hay barrotes,
por muchos ojos que los vigilen,
capaces de parar mi pequeña esperanza,
no hay.

No hay barrotes,
profundos, negros y silenciosos,
donde mi música no suene llena de alegría,
no hay.

No hay barrotes fuera de mi,
que puedan encerrarme,
los únicos posibles los creo yo,
y mi mente y mi corazón no paran de repetir,
no hay....

Monday, July 22, 2013

Microcuento XIII: Tallar tu cuerpo en un árbol

Cantaba que la luna le sabía a poco cuando se chocó de frente con ella, y mientras escuchaba que tenía el corazón alicatado hasta el techo, pensó que la amaría hasta tallar su cuerpo en un árbol...

by ToTe


Sunday, July 14, 2013

Mis Maestros XXVIII: Charles Bukowski

Tira Los Dados

Si vas a intentarlo, ve hasta el final.
De otro modo, no empieces siquiera.
Si vas a intentarlo, ve hasta el final.

Tal vez suponga perder novias, esposas,
parientes, empleos y quizá la cabeza.
Ve hasta el final.

Tal vez suponga no comer durante 3 o 4 días.
Tal vez suponga helarte en el banco de un parque.

Tal vez supongo la cárcel,
Tal vez suponga mofas, desdén, aislamiento.

El aislamiento es la ventaja,
todo lo demás es un modo de poner a prueba tu
resistencia, tus auténticas ganas
de hacerlo.

Y lo harás a pesar del rechazo y las
ínfimas probabilidades
y será mejor que cualquier otra cosa
que puedas imaginar.

Si vas a intentarlo ve hasta el final.
No hay sensación parecida.

Estarás a solas con los
dioses y las noches arderán en
llamas.

Hazlo, hazlo, hazlo.
Hazlo.
Hasta el final.
Hasta el final.

Llevarás las riendas de la vida hasta
la risa perfecta, es la única lucha digna que hay.

Tuesday, June 11, 2013

Deseos peligrosos

Su deseado anhelo se convirtió en su peor enemigo. Y eso que ella se lo avisó....

Lisa Lyon, 1982. © Robert Mapplethorpe Foundation. 

Sunday, May 26, 2013

Y brillaban las estrellas

Mordía tus labios,
y besaba tus pechos.

Perdía mis sentidos al igual que el viajero,
en el profundo desierto de tu cuerpo,
 arrastrándome entero a través de él,
buscando como un poseso,
el oasis secreto.

Sediento de ti,
y de ti hambriento.
Anhelando de tus senos, alimento,
y agua pura de tu sexo.

Agarrado en las perfiladas dunas,
tus caderas de fina y suave arena,
del pozo de tu ombligo asciendo,
coronando esas laderas de piel y hueso.

Y mientras cae la noche, por fin entro,
vencido,
dentro de tu cuerpo.

Y brillaban las estrellas en tu rostro...

Tuesday, May 21, 2013

En búsqueda del tesoro perdido (I)

D estaba desde hacía unos días muy inquieto y no sabia muy bien el por qué. Aunque no había sucedido nada que explicase su cambio de actitud, algo le decía que no todo marchaba como debía. Acostado en la cama, observaba como el pequeño ventilador del techo daba vueltas con una lenta parsimonia rítmica, convirtiendo sus tres aspas en una sola. La vista a veces nos engaña, pensó D, quizás más veces de lo que pensamos.

Se irguió de la cama y clavó su mirada en el espejo que tenía delante. Allí estaba él, el de siempre. Su pelo, sus ojos, sus pómulos, sus orejas, sus labios, su pecho, su cuello, las manos con sus dedos, sus brazos y su vientre, sí, todo era como lo recordaba, nada había cambiado, pero sin embargo, no podía quitarse la sensación extraña de que algo pasaba. Cierto era que la imagen que el espejo reflejaba era indudablemente la suya, pero incluso en esa identidad reconocida, percibió algo distinto, aunque no sabía localizar el origen del mismo.

Se percató, al mismo tiempo que se levantaba para vestirse, que había una carta que alguien había colado por el hueco de la puerta con el suelo. Se acercó con la intención de leerla, pero se asustó. De repente, la nota le parecía amenazante, peligrosa, como si cada paso que le acercaba hacia ella, fuese un camino a un abismo al que parecía condenado a lanzarse. Al cogerla, un vértigo recorrió todo su cuerpo e hizo que la pequeña habitación, austera, desordenada y falta de limpieza diese vueltas. Se asió a la esquina de la pequeña mesa llena de libros y restos de comida y todo dejó de girar, pero su respiración se hizo más profunda y su corazón comenzó a latir con más fuerza. Entonces, leyó la nota con atención:

"Esta carta está escrita para cambiar tu vida D, pero únicamente logrará ese efecto si deseas realmente emprender ese camino que te lleva aguardando desde siempre. No te preguntes quién soy, no me conoces y no llegarás a saber quien soy nunca, simplemente puedes achacar este acontecimiento al destino, al universo a cualquier deidad o aceptar, simple y llanamente lo que es, una oportunidad.

Sé que desde hace tiempo te encuentras un poco perdido, desorientado entre la inmensidad de los acontecimientos que día a día, ocurren en tu vida. Has olvido lo que te hizo fuerte y has aceptado que el estado de derrota en el que te has instalado, es lo cotidiano, lo normal, lo que debe ser. Pero estás equivocado, y además, lo sabes, algo en ti, esa voz que tan bien conoces y has decidido ignorar, no para de repetírtelo.

Sin embargo, hoy, si así quieres que sea, puede ser el primer día del resto de los días de victoria que te quedan. Si realmente quieres volver a recuperar el timón del barco en el que navegas, deberás empezar a escucharte, a quitarle la mordaza a esa voz interior que, como ya te he dicho, has silenciado hace tanto tiempo, casi el mismo que llevas con la derrota cuestas.

¿La escuchas? ¿sí?, ¿estás dispuesto a reencontrar tu camino al éxito? Si es así, felicidades, porque hoy morirás, pero no te asustes, es normal tener miedo, pero tranquilo, acepta ese miedo, compréndelo, asúmelo y cuando lo visualices cara a cara, comprenderás como vencerlo.

¿Te atreves a saltar al abismo?"

D se derrumbó en el suelo tembloroso y sudado, agarrando con fuerza la carta entre los dedos de su mano derecha, únicamente repetía una frase, voy a morir, voy a morir, voy a morir.

Monday, March 25, 2013

Cordón Umbulical: la luz de una opotunidad

Todo comienza siempre desde la oscuridad. Las grandes mitos cosmogónicos son el relato de la aparición de la luz frente a la negrura eterna imperante en el pasado. En esa oscuridad, no hay nada, por no haber,no hay ni posibilidad de vida, y por tanto, de tiempo. No hay presente. Nada importa.

Así comienza "Cordón umbilical" de Daniel de Vicente, rompiendo, haciendo desaparecer ese color negro que impregna el todo, dando paso a la luz, a la oportunidad, al tiempo, a la vida y lo que es más importante, a la elección. La elección entendida como el acto de elegir nuestras propias lecciones, dejando patente que toda lección procede de una e-lección, que es el significado que dota esa "e" a la palabra.

Y ante nosotros se nos presentan una serie de personajes diferentes en lo externo, pero tremendamente iguales en su contenido. Unos entes visualmente sencillos que muchos reconocemos o nos reconocemos. Unos personajes complejos y con multitud de máscaras y disfraces.

Es de agradecer que la puesta en escena de los mismos sea sin grandes aspavientos en lo referente a la escenografía, pues dota de un sentido simbólico que acompaña al texto de una manera perfecta. Ya que no importa el lugar, ni el ambiente, ni el donde. Ni como visten o adornan sus cuerpos esos seres complejos en lo espiritual, vanales y simples en lo superficial. Lo verdaderamente importante está en lo que dicen, lo que no dicen, lo que hacen y no hacen, es decir, en las elecciones que toman.

Decía que todos ellos, diferentes en el continente, comparten un serie de rasgos en el contenido, que es sobre lo que pivota su leitmotiv:

- el fracaso
- la oportunidad
- el miedo
- la elección
- la lección

Lo que Daniel luce en el escenario, son seis personajes que viven un fracaso vital , al que además, parecen esclavizados como un bebé a su madre a través del cordón umbilical. En la oscuridad, no pueden hacer nada por cambiarlo, pero esa luz que comienza con la obra, es también el inicio de la oportunidad, del presente que es el tiempo del cambio, de la elección, de la posibilidad de romper con las cadenas uterinas que les mantienen atados a la infelicidad.

Todos y cada uno de los seis personajes que componen la obra, tienen la oportunidad brindada por esa luz, de enfrentarse a ese miedo que les atenaza y lograr ser felices. Sin embargo, el sexteto decide, cada uno en su momento, no enfrentarse a ese miedo, no luchar, aceptar el fracaso y por ende la derrota. Se resignan pensando que nada pueden hacer por cambiar su destino, aunque se aferren a pequeñas mentiras que les permiten seguir conservando una difusa y pobre esperanza de felicidad, eso si, sin darse cuenta de esa cuerda ardiendo, que es la mentira, no es más que el alimento que permite reforzar más aún ese cordón umbilical que los ata y esclaviza.

Y asumiendo la derrota, ya no el fracaso, como el estado natural de sus vidas, dando por concluida la oportunidad que esa luz significó en la oscuridad, no queda más remedio que volver a lo negro, al apagado de esa pequeña llama de esperanza que durante un tiempo brilló, pero que ellos no quisieron aprovechar. Y ya nada vuelve a importar, pues en la oscuridad, ya no hay tiempo, ya nada es relevante, ya no es necesario mostrar lo que ahí sucede.

Pero el público o el lector, que asiste a esta tragicomedia moderna, no sufre ese apagón, esa marcha de nuevo hacia las tinieblas, pues una vez concluida la obra, se enciende para ellos otra nueva luz, esta vez la de los focos, dándoles la oportunidad de, una vez visto lo vivido encima del escenario, tomar sus propias elecciones gracias a la lección que el genio creativo del autor, nos ha querido enseñar. Daniel nos lanza la pelota para que ahora, juguemos nosotros en nuestro presente.

"Cordón umbilical" de Daniel de Vicente, en el Teatro Lara los días 8, 10, 15 de Abril.

Thursday, February 28, 2013

Filosofía del límite. Un homenaje a dos bandas.

Llevo desde hace mucho tiempo creyendo que todos y cada uno de nosotros, en mayor o menor medida, tenemos dentro un filósofo y por ende, una filosofía propia. Mantengo esa idea porque doto a la filosofía, no de una definición restringida y cerrada que es la que ofrece el mundo académico, sino que muy al contrario, conservo la que desde los tiempos de su concepción tuvo, es decir, como la capacidad de llegar a conocer y actuar del yo, con su propio ser y con el mundo. Aquello que nos permite un logos y una praxis, una forma de pensar y una forma de actuar. En esa creencia no es de extrañar por tanto, que reúna hoy aquí a dos filósofos, uno con la etiqueta oficial como es Eugenio Trías, y otro que lo es a pesar de no tener diploma que lo acredite como tal, David Roncero.

Mientras me encontraba intentando escribir un humilde homenaje póstumo a Trías, descubrí que muchas de las actitudes y formas de filosofar de Eugenio compartían una esencia con la filosofía vital de David Roncero.  De esa coincidencia de pensar, conocer y ser nace este artículo.

Eugenio Trías
Lo que une en este dueto extraño a Trías y Roncero es que ambos son unos filósofos del diálogo, de esa conversación que se produce entre dos, si bien con la mágica característica de que se trata de un diálogo que nace, crece, se desarrolla y muere como una especie de monólogo. Se encuentran ambos en el límite, concepto vital para los dos que explicaremos más tarde, del diálogo y el monólogo, donde se trasciende o superan las barreras de una y otra forma de expresión. Eugenio dialoga con la cultura, mientras que David dialoga con su yo, pero pronto nos daremos cuenta de que ese dialogo es imposible, porque tanto el yo como la cultura no son seres que permitan una respuesta externa. Por tanto, podríamos pensar que se trata de un monólogo interior, sin embargo, van mucho más allá del monólogo, porque en él, no hay posibilidad de confrontación, porque el monólogo es unidireccional, pero ellos obtienen réplica, crean comunicación. Para que ello ocurra, para que nazca ese diálogo, como ya hemos dicho, es necesario la confrontación, y ambos no tienen reparos a ella, la buscan y creen firmemente como Hegel que las contradicciones o nos matan, o son el signo máximo de vitalidad.


Esa conversación, ese diálogo que produce la confrontación, es decir, en ese ponerse frente contra frente, buscan ante todo una propuesta, un camino donde encontrar los límites. Decimos camino porque es una actitud que necesita de ponerse en marcha, ya que ambos se han dado cuenta de que, al igual que Wittgenstein, que "los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo", y buscan algo que rompa esa limitación. Trías defiende que el arte es algo difícil de expresar con palabras, porque transciende al propio lenguaje, por eso se transforma en una experiencia. Roncero articula la misma analogía para la vida, cuya existencia de acontecimientos, de notas, van mucho más allá de lo limitante del lenguaje y que por tanto, deben experimentarse, es decir, vivirse también a través de la experiencia.

La experiencia por tanto es un límite en la concepción de Trías, que a pesar de ser difícilmente comunicable a través del lenguaje, permite ir más allá, permite el misterio de transmitir no con las palabras, sino con otros códigos de comunicación, que son para Trías la pasión y para Roncero las emociones. Pasión y emoción, se convierten por tanto, en fuentes de conocimiento, como lo es la Razón, con su propio código lingüístico,  el cual se expresa mediante la experiencia.


David Roncero
Necesitamos para seguir adelante, entender el concepto de límite como lo entiende Trías y ver como lo asimila Roncero en su filosofía de vida de forma natural. Frente a la figuración de límite como muro, barrera, frontera que impide ir más allá de lo establecido, Trías lo concibe como aquello que nos permite la confrontación y por tanto, nos permite el camino y la posibilidad de ir allí donde antes no hemos ido. El límite, por tanto, se transforma no sólo en pared, sino en puerta, no sólo en meta, sino en salida. El ser humano es un "ser como límite", que constantemente experimenta el límite, pero que mientras la Razón nos deja en el muro, la experiencia nos lo convierte en puerta a buscar otro límite más. La vida se convierte, a la sazón, en un camino de límites constantes que intentaremos ir superando, hasta toparnos con el último límite que no podremos comprender hasta que, como lógicamente cabe dentro de el razonamiento de su filosofía, no lo experimentemos, es decir, muramos, dejemos de experimentar la vida para experimentar la muerte, convirtamos la pared de la existencia en la puerta de la muerte. El límite, por tanto, para Eugenio y David no es limitante, sino creador de posibilidades.

Se deduce por tanto, que el ser es un límite que une lo conocido y lo desconocido, que une la meta y la salida, la vida y la muerte, la experiencia y la palabra. Con esa concepción de límite, construye Trías una triangulación filosófica para la vida con sus tres vértices: el ser límite, la razón fronteriza y el logos simbólico. Que vienen a ser el hombre, la pasión y la experiencia para Trías y que son para Roncero el yo, las emociones y la experiencia.

Con esta triada de conceptos, Eugenio construye una ciudad, un mundo, una forma de vida, que conecta con la filosofía de vida de David, que también construye su ciudad, su mundo, donde ambos diferencian cuatro barios o estados:


  • la RELIGIÓN que son las creencias.
  • el ARTE que es lo que hago
  • la ONTOLOGÍA que es lo que conozco
  • la ÉTICA que es como lo hago

Esta ciudad que vive en el límite, sólo puede vivir en el aquí, que también expresó T.S. Eliot en su poema:

Aquí es real la junta imposible
de las esferas de la existencia.
Aquí pasado y futuro se conquistan y reconcilian.
Ese aquí es el presente, el único lugar posible donde son factibles las experencias, por ende, donde existen los límites, la vida. Así, el presente se convierten en un límite más, es el muro del pasado y la puerta del futuro. Concepción que comparten tanto Trías como Roncero.

Nos encontramos por tanto, para terminar, ante dos filósofos de la experiencia, del límite, de la capacidad del ser para ír más allá, de transcender y cuya única forma de hacerlo, es en la acción, en el movimiento que nace, recordemos el principio, en ese diálogo que incita, que motiva, que llama a emprender. Ambos comparten esa necesidad de la experiencia, la única capaz de llevarnos al límite, a conocernos a nosotros, es decir, al ser, a descubrir que ese ser es un límite también, por tanto, que nos abre puertas a ser más allá de lo que somos ahora y que para ello, es vital no el uso único del lenguaje. Para ello, nos comunican lo importante que es no usar sólo el lenguaje limitante, sino  también lo vital de la pasión para Trías, de las emociones para Roncero. Pasión y emociones que rasgan la Razón y nos permiten comunicarnos y comunicar mucho más allá de las palabras, pasión y emoción que son para ambos, por tanto, el lenguaje del conocimiento, el lenguaje de la vida.
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