Sunday, May 29, 2011

Uno de mis pequeños tesoros guardados.

Miro atrás y no puedo más que estar orgulloso de un niño para mi muy especial. No ha sido fácil, él sabe a que me refiero, pero no podía ser de otra forma. Ahora me siento orgulloso y le admiro por todo lo que representa. Yo lo sabía, lo ví, lo intuí que dentro había un corazón inmenso y un tesoro único. Y aunque ahora lleve para mí uno de los blogs más personales y únicos de internet, yo ya conocía sus ansias de comunicar. Por eso, hoy en mi blog una pequeña muestra de un relato compartido que escribimos juntos. Comenzó él, y este es su inicio. Disfrútenlo, yo lo llevo haciendo muchos años y no me canso...

Allí se encuentra él. Un chico que ronda los veinte años con aspecto cansado pero contento. Recostado en el asiento del tren descansa de su larga jornada de diez horas de trabajo duro en la fábrica. Su atuendo es descuidado, aunque tiene el estilo de alguien que se preocupa de su aspecto. Lleva una mochila donde guarda el mono del trabajo, los guantes y la cazadora que aquella mañana se hizo necesaria. Las botas que lleva tienen el aspecto de haber caminado a través de altas montañas durante largos períodos de tiempo.

Va escuchando música mientras el sonido del tren contra las vías le hace vibrar en el asiento. El viaje dura dos horas y aún le falta hora y media así que intenta dormir el resto del camino, sin embargo, algo hay en su cabeza que no le deja cerrar los ojos.

Si sigo así estoy acabado. Tengo que cambiar todo esto. Todos los días diez horas de trabajo a lo que hay que sumarle las dos horas de viaje de ida más las dos de vuelta. Voy a llegar a casa, me daré una ducha bien caliente, y después de cenar miraré el correo electrónico y, en caso de tener algún mail, contestar y a dormir. A las seis de la mañana otra vez en pie y vuelta empezar. Así no llegaré a viejo y si llego será sólo.

El tren realiza dos paradas antes de la suya. En la segunda se sube una chica que al igual que él tiene cara de cansada aunque ella parece un poco más triste que él.

Se sienta en la otra punta del tren y también se recuesta apoyando los pies en el respaldo del asiento de en frente. De la mochila saca una carpeta y de la carpeta unas hojas escritas y con tachones y se pone a escribir en ellos a intervalos. Escribe y mira hacia el techo, el final del vagón, al suelo.

Menuda mierda, todo los días lo mismo, a clase y de vuelta estudiar. Llegar a casa ducharme y estudiar. Levantarme y a clase a estudiar. ¿Es que no hay nada que se pueda cambiar para salir de esta mierda? Termino la carrera y a buscar trabajo, para terminar trabajando ocho horas diarias llegar a casa y descansar. Seguro que intento suicidarme y me sale mal.

En un momento determinado la situación es algo extraña. El vagón se encuentra repleto de gente pero justo en el momento en que él levanta la mirada mirando al vacío se abre un espacio hasta que se encuentra con la mirada perdida de ella. Sus miradas se cruzan y se quedan mirando un rato hasta que el espacio vuelve a cerrarse.

Él se queda colapsado de la intensidad del momento. La música parece haber desaparecido, el tren parece haber dejado de moverse y la gente ha dejado de hablar. Lo que ha visto en su mirada es lo mismo que él había pensado hacía unos minutos.

Ella se queda un rato mirando en la misma dirección con la esperanza de que se vuelva a abrir el hueco para poder volver a cruzar su mirada. Ella quería volver a ver sus ojos, quería leer en sus ojos que él quería lo mismo que ella, que estaban buscando lo mismo.

El tiempo pasa y ambos siguen a lo suyo pero dirigiendo la mirada cada cierto tiempo al otro extremo del vagón. Ambos tienen la esperanza de que sus miradas se vuelvan a cruzar para saber que realmente no están solos en el vagón, que están rodeados de gente a la que no le importas nada pero que una persona entre todas entiende lo que te está pasando.

Escrito nada más ni nada menos que por David, mi apañero :P

Wednesday, May 25, 2011

Siento...

a pesar del llanto y el dolor, del pozo negro al que me arrojo una y otra vez. Siento en cada poro, porque sé que es la única forma de salir de donde me hallo...



y tú, ¿te atreves a sentir?...

Tuesday, May 17, 2011

Cuento

Era una ciudad llena de individuos tan ajetreados de un lado para otro, sin parar un segundo a mirarse, a conocerse, a preguntarse por el extraño que se sienta al lado en el metro, en el cine, en la fila del supermercado. Tan preocupados de no estar preocupados por lo importante, de no ser capaces de llenar el vacio de una existencia llena de mentiras. Tan tan que en la sartén de la vida, todos saltan acalorados, quemados por el fuego que les abrasa.

Hasta el día que todos se convirtieron en palomitas de maiz.

Sunday, May 15, 2011

Un año, San Isidro un Sanedrín y una Caminata

Hace un año conocí gracias a Oso a una persona que desde el primer momento, sabía que iba a formar parte de esos seres únicos e importantes para mí. Aquel San Isidro, bebimos, comimos, bebimos,¿he dicho ya que bebimos también?,  pero sobre todo, charlamos,reímos y, entre cubata y bingo, tuve el placer de conocer a Felium.

 365 días después de ese fantástico Sanedrín, mis impresiones se cumplieron y tengo el honor de contar entre mis amigos a Felipe, con todos los honores. Una de las pocas personas que me ha enseñado lo importante de la FELICIDAD.

Y para celebrarlo, toda una caminata para el recuerdo, adelanto de lo que será un reto memorable.

A ellos dos, a uno por ocho años increíbles y al otro por uno inmejorable, ¡GRACIAS!. Les quiero.

Saturday, May 14, 2011

Desorientado

Sales perdido, desorientado, incapaz de reconocer una cara, una calle, una fachada, tus ojos se niegan a ver lo que te rodea porque nada de lo que hay fuera de ti importa. Solo la cabeza martilleando una y otra vez el mismo pensamiento, y las malditas preguntas que le acompañan.

Caminas como si el vacio se extendiese ante tí, notas que estás solo, que nadie te acompaña y lo que es peor, es lo que quieres, es lo que necesitas. Oír tus pasos, sentir tu ritmo acelerado, notar el duro asfalto a cada zancada hacia una meta que no existe. Y la idea que te acosa, que te persigue, que no te deja y regresa una y otra vez.

Pero de pronto, todo cambia. La luz tenue del atardecer te envuelve, el olor a mar te invade por todos los poros de tu cuerpo y sientes que regresas de una lejana y dolorosa dimensión. Ya no piensas en nada. Ya no. Todo en ti es paz. Y decides por fin, cerrar los ojos de tu cara y abrir los del corazón, para descubrir lo que se muestra ante ti.....



y no puedes evitar llorar, acordarte de tus seres queridos y tus amigos, sentirte feliz, muy feliz por estar con ellos, por tenerles a tu lado.

Monday, May 09, 2011

Brevísimos XVII

Que lo que sientes y lo que haces se den la mano, solo así sabrás lo que significa pensar con el corazón y sentir con la cabeza.

Sunday, May 08, 2011

Volar

En el vacio abismo contemplé,
desnudo,
la fragilidad de todo mi ser.

Miré mis manos con sus frágiles dedos,
los mismos con los que te acaricié.
Miré mis brazos pálidos y delgados,
aquellos con los que antes te abrazé.

Los ojos que ahora ven un acantilado,
vieron tu bello cuerpo dormir.
Los labios que ahora no pueden reír,
besaron cada rincón de tu ser.

Asomado al negro olvido no puedo
dejar de llorar, de
pensar en tí, de
recordar como oía en tu pecho,
el latir de tu corazón.
Ansiar poseer de nuevo,
el fuego de tu sexo,
el gozo de tu fruto,
los besos de tus carnosos labios,
el suave tacto de tu dulce piel.

En la cumbre de mi tristeza,
mirando mi pobre cuerpo,
dejé de tener miedo,
de llorar una vez más por ti.
Abrí mis pobres manos con sus frágiles dedos,
abracé el viento con mis pálidos brazos,
y miré, con los ojos cerrados,
gritando por los labios rojos por el dolor,
que iba a vivir.

Y sin miedo, salté....

Friday, May 06, 2011

He decidido.

He decidido oír cada una de las palabras que escucho
como la más maravillosa de las músicas,
he decidido sentir cada una de las caricias que me dan,
como si la suave brisa del mar me arropase,
he decicido saborear cada uno de los besos que me dan,
como el dulce jugo de la fruta más prohibida,
he decidido guardar cada uno de los abrazos que me dan,
porque de ellos haré mi tesoro particular.

He decidido sentir porque ya no puedo morir más,
volar porque ya no quiero arrastrarme más,
llorar porque ya no soporto callar,
reír porque quiero, por fin, saber lo que es ganar.

A los que me han hablado, acariciado, besado y abrazado,
compartir con ellos lo bueno y lo malo.
A los que me han callado, pegado, odiado y apuñalado,
compartir con ellos todo lo que se han hecho y olvidarlo.

He decidido estar con los que quiero,con los que admiro,
he decidido estar con los que me quieren, con los que me admiran.

He decidido seguir caminando al lado de mi padre y mi madre,
al lado de mi hermana, mi sobrino y mi cuñado.
He decidido seguir caminando con David y Felipe,
porque son mis amigos y mi familia en Madrid.

He decidido salir de donde estoy y con todos ellos, ser feliz.

Lo he decidido.... y estoy orgulloso de ello.

Sunday, May 01, 2011

Brevísimos XVI

Nadie está exento de temerle al amor y equivocarse en el intento de atreverse...

Monday, April 25, 2011

Perlas Barridas V

"Las piernas es en lo primero que me fijo y luego, es lo primero que aparto...."   
Oso dixit, ellas gozan   ;)

Sunday, April 17, 2011

La soledad del corredor

A mi amigo, mi maestro, a una de las personas que más quiero. ¡Eres muy grande Oso!

Un paso, uno más, otro, uno nuevo. Un latido, uno más, otro, uno nuevo. La respiración llenando mis pulmones. El sonido de seguir avanzando que sólo oigo cuando corro. El golpe de la zapatilla en el asfalto, el eco del corazón latiendo en lo más hondo, el entrar y salir del aire y la vista alta, erguida, orgullosa y valiente mirando al frente, al camino, a la meta.

Los kilómetros que comienzan a encadenar las piernas, el sudor que baña todo el cuerpo por el esfuerzo, el sol en la cara, las imágenes que empiezan a asaltar la mente. No hay miedo, no hay dudas, no hay penas. Únicamente mi tesón de seguir avanzando un paso, un latido, una inspiración más. El empeño de estar cada vez más cerca, de llegar al final.

Dolor, cansancio, fatiga, sacrificio. Lucha, fortaleza y valentía. Un paso, una idea que viene, un latido, la idea que se va, una bocanada de aire, una idea nueva que se aferra, un paso más y otra vez la idea desaparece, un latido, duele, un paso, cuesta, una inspiración, más cerca.

La soledad que de golpe me acompaña se queda atrás. Aparecen ellos corriendo a mi lado. Cada metro que queda atrás, cada metro que queda por delante y que exige más se vence con mi padre, con mi madre, mis hermanos, mi sobrina,mi familia y mis amigos. Ellos alientan mi lucha, tiran de mi cuerpo, llenan de energía mi mente, inspiran cada uno de los pasos que di, que doy y que quedan por dar.

Y al final la meta. Los aplausos, los gritos, los abrazos y el cansancio reinando en todo el cuerpo pero incapaz de invadir el Rincón más importate, mi corazón, que late porque se sabe vencedor, se sabe luchador, se sabe vivo. Y la vista al frente, ignorando la meta pasada, buscando una nueva...

Sunday, April 10, 2011

Partida y regreso.

Le vieron marchar con pocas cosas a su espalda. Atrás dejaba un reguero de emociones y miles de horas compartidas en todas las formas posibles: charlas, risas, fotos, cuentos, reflexiones, etc. Todos los que tuvieron la suerte de visitar su pequeño Rincón, conocieron su amabilidad, su inmensa fuerza y vitalidad, su infinita capacidad para superar fronteras y sobre todo, su deseo de comunicar.

Cuando, como digo, le vieron partir, todos sintieron un pequeño hueco, un vacio que se instaló de pronto en cada uno de ellos. Empezaron a ser conscientes de lo mucho que iban a extrañarlo y, un diminuto sentimiento de morriña se mudó a los corazones de los que durante años, vivieron con él, compartieron junto a él su Rincón.

Pasado el tiempo, algunos le olvidaron, otros desconocían quién era pues solo le conocían de oidas y por sus múltiples nombres: el loco, el niño que saltaba, oso, el extraño, el fotógrafo, el corredor de la sonrisa eterna. Mas, unos pocos, guardaron la llama de la esperanza y el recuerdo de su pequeño espacio. Desconocían si iba a volver, eso era lo de menos, porque eran conscientes que había partido para recorrer otros maravillosos senderos y que si el destino decidía volver a ponerlo de nuevo en su Rincón, volverían a visitarle con una sonrisa en sus rostros y las mismas ganas de oir todo lo que deseara contarles.

Y de repente ocurrió....

Sunday, April 03, 2011

Explora tus límites

Observaba el ir y venir del tiempo. Sentado, siempre sentado. En su cabaza la sensación de que algo se le escapaba entre las manos y no era capaz de retenerlo. Ciertos pensamientos se le agolpaban y le golpeaban, derrotándole, obligándole a tenderse y quedarse siempre quieto. E inmóvil, paralizado por el sufrimiento, veía pasar la vida por delante de sus tristes ojos. Hasta que algo ocurrió.

Se levantó. Miró a su alrrededor, respiró profundo, cerró los ojos y sin importar nada más empezó a correr....

Monday, March 28, 2011

Brevísimos XV

"TÚ tienes las armas, ahora...lucha!"

Sunday, March 20, 2011

Fin de semana.

No podía quejarse, se acercaba el término del fin de semana y haciendo un breve repaso, la verdad, es que no había parado. Comenzó el viernes con una sonrisa, despiéndose de sus compañeros de trabajo hasta el lunes. Más tarde se dejó medio pulmón y las dos piernes encima de la bicicleta, pero no le importó al comprobar que incluso con el golpe que había sufrido, aguantó el dolor y fue capaz de acabar las dos clases. Esperó pacientemente, una vez duchado, a que le contestasen a ese mensaje que había enviado horas antes, pues tenía ganas de cenar fuera y disfrutar de la estupenda noche que hacía. Sin embargo, dos llamadas y un nuevo mensaje únicamente tuvieron por respuesta el silencio. Sin preocuparle, se fue a cenar igualmente, dando un paseo hasta Plaza de España. Justo cuando estaba acabando de comer, un mensaje confirmaba lo que era evidente.

El sábado amaneció soleado y fantástico. Terminó rápidamente las tareas domésticas que tenía pendientes y decidió dar un pequeño paseo antes de ir al gimnasio. Después de la pequeña siesta, llamada para confirmar la hora del cine y la pelícua. Pero otra vez, los acompañantes no puedieron asistir. Sin perder un ápice de su compostura, cogió el libro que estaba leyendo y viendo que faltaban cerca de dos horas para el cine, decidió que tomaría un café y leería algo en una terraza antes de ir a ver el film. La película no le disgustó, incluso hubo momentos que le parecieron interesantes, reflexionando sobre lo que el director enseñaba en la pantalla. Eran las diez y media de la noche y tenía hambre. No le apetecía cenar en casa, asi que caminó un poco y encontró un pequeño lugar que le pareció interesante. Pidió mesa para uno y se rió una vez más al comprobar la mirada extañada de todos los comensales de su alrrededor. Y entre bocado y bocado, se sumergió de nuevo en su lectura.

Los domingos disfrutaba de comprar la prensa y dar un largo paseo matutino hasta el parque. Allí, debajo de un árbol y sentado en un banco que ya casi parecía suyo, pues casi siempre estaba libre, se sentó a ojear el periódico. Regresó a casa y se paró a comprar en la panadería el pan tostado que tanto le gustaba y casi tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para imponerse a ese pecado que suponían los pasteles, que tan dulces y sabrosos, se mostraban en el escaparate.

Aprovechó la tarde para estudiar un poco, ponerse al día en unos temas pendientes y sacar el billete de avión de la semana que dentro de poco, comenzaría. Eran las ocho cuando se dió cuenta de que necesitaba airearse y estirar las piernas. Preparó su mochila y caminando hacia la parada más cercana del metro, se dirigió a romper una vez más las piernas encima de la bicileta.

Y así, después de la cena, se dió cuenta de todo lo que había hecho este fin de semana. De hecho, de todo lo que hacía los fines de semana: exposiciones, teatro, cine, paseos, cenas, gimnasio, lectura, estudio, etc. No paraba y le gustaba esa actividad.

Pero por dentro, estaba harto de verse siempre haciendo todo eso.... solo... y siempre en silencio. Ese silencio que le invadía y le destrozaba. Y comprobó que entre el adios del viernes hasta el buenos días del lunes, en todo el fin de semana no había dicho ni una palabra a nadie más allá de lo necesario. Sus fines de semana eran mudos... solitarios y mudos.

Thursday, March 17, 2011

Esperanza

Sabía que estaba ahí, diminuta, casi no podía verla pero la sentía, la notaba y quería creer en ella. La alimentaba todos los días con pequeñas virutas de falsedad que anhelaba que fuesen reales, con los gestos, con su mirada, con sus palabras que deseaba por encima de todo que fuesen verdad.

Todo se vino abajo el día que leyo en facebook "In a relationship with..."; ese día supo que la esperanza había muerto. ¿O no?

Sunday, March 13, 2011

El extraño

Al entró en el vagón del metro y descubrió un asiento libre, sin fijarse en nadie de las personas que le rodeaban, se sentó y su abatimiento se hizo patente. Cabizbajo e intranquilo, únicamente tenía en su mente lo ocurrido la noche anterior, y una pregunta que una y otra vez se repetía en su cabeza, ¿por qué?

Las estaciones iban pasando una a una, la gente entraba y salida, pero él no percibía más que bultos y sombras, sus ojos estaban perdidos en el suelo gris del subúrbano hasta que de pronto, una voz le sacó de sus pensamientos. Tardó en reaccionar.

- ¡Perdón!, ¿habla usted conmigo caballero?, ¿desea algo?
- Si. Contarte una pequeña historia.
- ¡Disculpe.....!.- La sorpresa era patente en su voz.
- Si, lo que ha escuchado, contarle una historia. Quiero contarte una historia Al.
- Pero... pero... cómo conoce usted mi nombre.... ¿quién es usted?
- Puedes seguir quejándote, llorando por dentro, mirarme como un extraño e incluso negarte a oír lo que quiero contarte, pero dentro de tí, en lo más hondo, sabes que esa pregunta no tiene respuesta. ¿Quieres oír mi historia?
- ¿Quién es usted, por favor, o me dice quién es o llamaré a un vigilante o a la policía?
- Tranquilo Al, sabes perfectamente quien soy. No te diré mi nombre, porque sé que en el fondo de tu ser sabes como me llamo. Te pregunto una vez más, ¿quieres dejar de perder el tranvía que te saque del número siete de la calle melancolía?
- Eh... si... claro... no sé....
- Está bien. Tranquilo, escucha atentamente.- El extraño afino su voz y comenzó a hablar:

"Existía hace mucho tiempo, un rico comerciante persa que tenía dos hijos. El tratante era un hombre sabio, buen padre y amaba a sus hijos por encima de todas sus posesiones y riquezas. Observaba preocupado como uno de ellos era tremendamente optimista y otro tremendamente pesimista. Él, que en todos sus años había comprendido que la vida está llena de grises y que nada es oscuro o blanco, deseaba por encima de todo, enseñar a sus queridos hijos esa pequeña perla de sabiduría para que pudiesen enfrentarse a sus caminos sin problemas.

Así, decidió hacerles dos regalos distintos. Al pesimista le regaló un precioso palacete en un oasis con miles de palmeras, agua cristalina, guapas mujeres y fieles sirvientes. Al optimista, cubrió su habitación de excremento de caballo.

A la mañana siguiente, el padre reunió a sus dos hijos y les preguntó por sus regalos. El hijo pesimista sólo encontraba quejas, problemas y lloros al regalo. Decía que todo aquello le saldría muy caro y que tendría que trabajar mucho para poder mantenerlo, que las guapas mujeres solo le darían problemas de amor, los sirvientes le robarían y que el agua del oasis, tarde o temprano se secaría y tendría que mudarse dejando atrás el palacete. El padre oyó atentamente todas sus quejas.

Luego preguntó a su hijo optimista y este entusiasmado y feliz le confesó que cuando se despertó y encontró el excremento de caballo se sorprendió, pero luego comprendió que su amado padre le había regalado un caballo y tan pronto como pudiese, se pondría a buscarlo hasta encontrarlo.

El padre, anonado y tremendamente sorprendido por las respuestas tan diferentes de sus hijos, decidió no hacer nada más. Comprendió que si bien, ambas posturas eran extremas, al menos su hijo optimista se enfrentaría a la vida siempre con ilusión, esperanza y una sonrisa en su cara."

- Así que, querido Al, en tus manos está que este camino lo hagas con una sonrisa o con la cara llena de lágrimas.

Al no fue capaz de articular una sola palabra, simplemente cerró un segundo los ojos para asimilar todo lo que le estaba pasando y cuando volvió a abrirlos, descubrió que el extraño ya no estaba allí. Sin embargo, justo en ese momento, un nombre vino a su mente y supo como se llamaba el extraño que le había contado esa historia. Y mientras una sonrisa iba apareciendo en su cara, en su corazón agradecía la ayuda que, un loco de tez morena, sonrisa eterna y alma de niño le había brindado.

¡Gracias!

Cena para dos

No fue la mesa para dos que solo tuvo un comensal, ni el postre amargo que me comí, ni siquiera que fuese el único cisne solitario. No. Fue como tomaste entre tus manos mi corazón y lo arrojaste sin el más mínimo resentimiento al suelo. Fue el desprecio con el cual pronunciaste las últimas palabras que salieron de los labios que deseaba besar. Fue como has convertido una ilusión en un desengaño; como has conseguido borrar, sin despeinar ese cabello que tanto ansiaba sentir entre mis manos, la sonrisa más bonita de mi cara.

Has conseguido que vuelva al barrio de la Calle Melancolía y mientras, "en la escalera me siento" a lo lejos el ir y venir de los coches, pero yo solo oigo ruido, "tanto ruido, que al final llego el final.". Y sin embargo....


Friday, March 11, 2011

Brevísimos XIV

Pobre del insensato que preocupado únicamente de la meta no disfruta del trayecto, pues se dará cuenta al final, de que la única meta cierta, la muerte, no le ha permitido disfrutar del camino, que es la vida.

Tuesday, March 08, 2011

El Loco

Le llamaban el Loco. Nadie se acordaba ya de su auténtico nombre, e incluso los más viejos de lugar, aquellos que recordaban vagamente su llegada al pueblo, lo olvidaron cuando, al poco de estar entre ellos, el Loco comenzó a ganarse a pulso, como dicen los lugareños, su mote.

¿Por qué el Loco? No existe una única respuesta, todo depende de a quién se le haga la pregunta, pues todos tienen una versión diferente para justicar el apelativo con el cual cargaba uno de los habitantes más singulares de la zona. Uno dirá que se lo ganó el día que rondó con bellas canciones toda la noche a la hija de Don Cosme, un viejo ex-guardia civil retirado que harto de tanta serenata, llegó a amenazarle con pegarle un tiro con su vieja pistola. Otro afirmará, sin embargo, que fue cuando vestido de etiqueta, se ofrecía para hacer de paseante a todas las señoras y señoritas del lugar, pues decía que todas tenían derecho, por lo menos una vez en su vida, a sentirse como auténticas damas. Y así, con su traje de smoking negro y parajita roja, con los zapatos más limpios y brillantes que se recuerdan, saludaba galantemente a los lugareños y acompañaba caballerosamente a aquellas que decidieron participar de su locura. Don Jaime, el alcalde, opina que realmente el momento en que el Loco perdió su nombre fue en las fiestas patronales, y que ello es así porque jamás podrá olvidar lo que ese día ocurrió. Cada vez que cuenta la anecdota, todo su cuerpo toma un aire de seriedad y sobriedad, como si en vez de narrar una historia, se enfrentase a un tribunal intentando justificar su inocencia. ¿Qué pasó en esa fecha tan selañada? El Loco, con un traje gris a rayas, sombrero y un vaso de whisky se subió al escenario, habló con la orquesta y durante una hora, cantó con aire melancólico canciones de Sinatra. Tal fué su éxito, que la gente le vitoreaba, las jovencitas gritaban y los músicos intentaron ficharle para su gira. El Loco rechazo la propuesta sin dar ni un solo argumento.

Podríamos seguir así con mil y unas historias y cada una de ellas más esperpéntica y disparatada. Sin embargo, si uno tiene la suerte de preguntarle a Don Marcos, un jubilado de la Caja de Ahorros lleno de canas, con la piel arrugada, mirada triste y andares quedos debido a la artrosis, quizás obtenga la respuesta más cercana a la verdad, si es que ésta existe, del por qué de el Loco. Asegura Don Marcos, que el mote se lo fué ganando poco a poco, no por sus actos más estrafalarios y llamativos, sino por su singular forma de ser y comportarse. Es cierto, y debemos dar un voto de confianza al antiguo empleado de la caja por ello, que se conocían muy bien, pues pasaban mucho tiempo juntos y que el Loco no paraba de afirmar que únicamente tenía un amigo, y ese no era otro que el viejo Marcos. Como deciamos, era su personalidad, en palabras de Don Marcos, fuerte, potente, de esas que no dejan indiferentes. Era una persona leal y fiel, como así lo demostró más de una vez; también era decidido y valiente, jamás se dejeaba paralizar por el miedo y mucho menos, por el que dirán. Amaba su libertad, su espacio y sin embargo, disfrutaba de la compañía de todos y a todos respetaba y escuchaba. Y escuchar, recuerda Don Marcos, era lo que mejor se le daba. Todo el mundo se paraba a su lado y comenzaban hablar sin parar, y el Loco tenía siempre las palabras justas y las respuestas adecuadas.

Vivió su vida cada día como si este fuese el último e intentaba contagiar esa vitalidad a su alrrededor. Nunca perdió su sonrisa y aunque es cierto que, no siempre en su interior reinaba la felicidad, siempre compartió con sus amigos la alegría que desprendía sin pedir nada a cambio. Junto a ellos, también compartió esos momentos de tristeza y pena, sabedor de que las cargas debe llevarlas uno, pero que acompañado por amigos, se hacen más ligeras. Y también amó y aunque a pocas les llegó a decir un te quiero, a todas las que compartieron a su lado momentos de pasión las respetó y trató como si fuesen únicas. Hasta en el sexo era generoso, dicen muchas de las que le conocieron en esos lances, algo que Don Marcos afirma rotundamente, pues jamás se le escuchó una mala palabra, una grosería o una fanfarronada en esos temas.

Le llemaban el Loco, y todos en mayor o menor medida le respetaban. Digo le llamaban, porque un buen día, al igual que vino se fué, sin dar señales de vida, sin dejar una sola pista. Simplemente un hueco en el corazón de todas las personas que tuvieron la suerte de tratarle. Quizás, y esto es solo una suposición, el Loco ha llegado a tu pueblo, villa o ciudad.

¿Conoces al Loco? Yo si....
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